OPINIÓN | Moisés Rojas: Gobernadores presos y nula oposición

Necesitamos darle más herramientas de fiscalización y denuncia a los concejales o regidores de oposición. No olvidemos esa importante reforma.

Por Moisés Rojas

Hasta la fecha, nueve exgobernadores regionales han sido sentenciados culpables por gestionar irregularmente sus cargos. La gran mayoría están presos.

Waldo Ríos, exgobernador de Áncash fue condenado a cinco años de cárcel por irregularidades en las obras de alumbrado público. Pero antes, ya había recibido la condena de cuatro años de presión suspendida por haberse enlistado, cuando fue congresista, a la bancada fujimorista a cambio 10 mil dólares. Wilfredo Oscorima, exgobernador de Ayacucho, en el 2011 compró sin licitación maquinarias por 20 millones de soles, por lo que fue sentenciado a cinco años de cárcel efectiva. A pesar de ser objeto de denuncias, en el 2014, logra ser reelegido.

Alex Kouri fue condenado por el delito de colusión agravada en la construcción de la Vía Expresa del Callao. Se dice que favoreció a la empresa Convial por un monto de 32 millones de dólares. Kouri fue alcalde entre 1996 y 2006, ese año logra ganar la gobernación regional del Callao. Cusco no se queda atrás. Su exgobernador, Hugo Gonzales, fue sentenciado a ocho años por el delito de colusión y apropiación ilícita de 10 millones de soles. Su sucesor, Jorge Acurio, fue condenado a prisión suspendida por haber subido indebidamente su sueldo y las dietas de sus concejales.

Situación similar sucede en Loreto, Tumbes y Ucayali. En el primer caso, Yván Vásquez fue sentenciado a seis años por el delito de colusión. En el segundo caso, Gerardo Viñas, fue sentenciado a once años por el delito de colusión agravada. Por último, Jorge Velásquez, fue condenado a cinco años por el delito contra la administración pública, en la modalidad de negociación incompatible. Todos presos.

Se suman otros gobernadores con prisión preventiva. No solo gobernadores, también alcaldes. Lo que llama la atención es que estos personajes, se sabía, no tenían una trayectoria política limpia. Todos cargaban denuncias por irregularidades, pero siguieron firmes en sus ambiciones. Ahí se encuentra el rol de los actores de oposición. Ellos tienen la tarea democrática de transformar las irregularidades en desgaste del capital político.

Tras esta ola de políticos presos, se ven muchas reformas pendientes, entre ellas es fundamental una reforma de la representación a nivel municipal y regional. Primero, ya no se puede concentrar la gran mayoría de escaños en el oficialismo. Y segundo, necesitamos darle más herramientas de fiscalización y denuncia a los concejales o regidores de oposición. No olvidemos esa importante reforma.

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