19 Abr, 2017

OPINIÓN | Moisés Rojas: Esa “gentita” de la PUCP

El problema central de la discriminación no está entre esa “gentita” de la PUCP y sus peleas.El problema está en las exiguas oportunidades que se nos abren a todos los demás

Por: Moisés Rojas

Es increíble y patético que gran parte de la discusión sobre la discriminación en las universidades sea entre miembros honorables y disidentes de la PUCP. “Ustedes me discriminaron y estigmatizaron”─ asegura uno. “Pero tu trabajaste en la CVR, el IEP y algunas ONG”─ replican los otros. Los demás ─egresados de las públicas y algunas privadas─ vemos como espectadores las acusaciones entre ellos. ¿No les parece raro que nosotros seamos externos a esa discusión? Ni siquiera cuando se discute sobre la discriminación tenemos algo de voz, hasta en esos temas ocupamos las trincheras, y apoyamos a unos u otros. Algunos se prestan esas historias de discriminación para tratar de ajustarlas a las suyas.

El problema central de la discriminación no está entre esa “gentita” de la PUCP y sus peleas. El problema está en las exiguas oportunidades que se nos abren a todos los demás. Es indignante que nos cueste tres veces más esfuerzo por cada uno de nuestros logros. ¿Por qué tiene que ser así?

Fui uno de los más esforzados estudiantes de mi promoción en San Marcos. ¿Saben cuál fue el reconocimiento? Un simbólico descuento administrativo. “Felicitaciones; por ser primer puesto se ahorrará 50 soles del examen de admisión para la maestría”. Mis profesores no nos podían “jalar” a ninguna institución a trabajar. Ellos mismos, alejados de la élite, disputaban cátedras o proyectos laborales. Algunos de los mejores alumnos los acompañaban a dictar cursos generales en universidades privadas. Nada que implique profundizar la labor especializada de un sociólogo en actividad.

Aun así, replicando el esfuerzo sanmarquino, decidí dedicarme a la investigación social. Mi primer libro fue financiado por un grupo de empresarios gamarrinos. El segundo, lo financiamos con un premio. Pudimos usarlo para celebrar, pero lo convertimos en parte de un compilatorio. La tesis de licenciatura obtuvo nota de publicación, derecho que nadie respetó. ¿La salida? Un préstamo familiar. La solución para nosotros consiste en inventarnos oportunidades. No soy el único. El mercado laboral le es agreste a los egresados de las públicas y de varias de las privadas. Existen pésimos estereotipos reproducidos por los medios de comunicación. Muchos talentos perdidos. Si hablamos de discriminación, hablemos de esto: ¿por qué a algunos nos cuesta como mierda o nunca llega, lo que a otros les llega mucho más fácil?

Ya, pues, no vuelvan la discusión de las oportunidades y la discriminación en las universidades en un “lío de blancos” o en rencillas personales.

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