OPINIÓN | Milko Ibáñez: Solo sé que nada sé

“Una mentira no tendría sentido si la verdad no fuera percibida como peligrosa”. Alfred Adler.

Cada vez que aparece una oportunidad en el Perú para discutir temas de fondo sobre asuntos que requieren una reflexión profunda y seria y que nos haga conocer y fortalecer nuestras instituciones, surgen los estafadores del pensamiento y empiezan las campañas de manipulación que siempre, y repito siempre, señalan un culpable distinto a aquél que verdaderamente lo es, es decir mienten.

La política del Perú hace muchos años que atrae como un imán a un tipo de persona que tiene como última preocupación el ciudadano, esto claramente no sería posible sin un lumpen muy poderoso y que tiene como principal empleador al Estado, este es el lumpen mediático, ellos y no otros son los responsables de la desinformación que políticos sin escrúpulos siembran todos los días, es decir mienten.

Esta situación es insostenible, un presidente claramente desprestigiado y escuderos que creen que descalificar al adversario los califica a ellos y los hace políticos…, es decir mienten.

Hace muchos años no veía tan bajo nivel en los muchos ministros, sofistas de la discusión tercermundista, puestos al servicio de una causa trágica para el Perú y la mentira.

Reproduciré a continuación algunas líneas de una carta de una persona que me ha pedido mantenerse en el anonimato y que muestran otro lado del cuadro, la invasión del mal.

Hannah Arendt, una de las filósofas políticas más influyentes del siglo XX, una vez dijo que “el mal no es una fuerza inteligente, más bien representa la total abstracción del individuo hacia la ignorancia”.

Recordemos lo que el presidente Kuczynski ha estado repitiendo durante los últimos días: “Es mi empresa, pero no sé nada”; “fueron contratos hechos por mi empresa, pero no sé nada”; “el señor Sepúlveda ha hecho contratos con Odebrecht siendo funcionario de mi empresa, pero no sé nada”.

Es lamentable que una persona como el presidente Kuczynski, que ha armado una campaña en torno a la honestidad y a la democracia, esté derrumbando no solo su gobierno, sino su figura y su moralidad como persona, recurriendo a prácticas características de líderes autócratas.

Nadie pensaba que una figura como la de PPK, vanguardia de la economía y de los mercados, del progreso y del desarrollo, se haya abstraído a la total negligencia e ignorancia. Y es por eso que reitero, PPK no miente, solamente se ha adherido a la “banalidad característica del mal.”

El presidente no tiene brújula y sus lazarillos lo están conduciendo a un túnel sin salida.

TAMBIÉN PUEDES LEER: