13 Dic, 2017

OPINIÓN | Milko Ibáñez: En el país de las cortinas de humo

El título de esta columna es claramente copiado de ese libro del profesor De Trazegnies, pero hoy, casi ciento cincuenta años después, no son las historias de chinos coolies

Hace algunos años leí el excelente libro de Fernando de Trazegnies, “En el país de las colinas de arena”, era esta una novela documentada que como bien decía el autor, pretendía revelar una parte poco conocida de nuestra historia que sucedió entre 1848 y 1874, cuando cien mil chinos llegaron al Perú con contratos de trabajo firmados bajo la promesa de la felicidad y la riqueza pero donde encontraron la miseria y la crueldad.

 

El título de esta columna es claramente copiado de ese libro del profesor De Trazegnies, pero hoy, casi ciento cincuenta años después, no son las historias de chinos coolies las que llenan las páginas de nuestros diarios, la historia de miseria y crueldad está hoy llena de cortinas de humo que desde todos lados buscan ocultar verdades de uno u otro bando, o mejor dicho bandas.

 

El espectáculo que dan todos los días los “políticos” (así se autodenominan aún) es de una vergüenza espacial, todos los días el actuar y el decir de estos individuos degrada más a la sociedad y nos lleva a una situación en la que a uno solo le queda taparse los oídos y drogarse con series de televisión, son una vergüenza nacional… e internacional.

 

La degradación y miseria de nuestra sociedad no empieza abajo en la informalidad, la degradación comienza arriba con esos empresarios, burócratas y políticos de ocasión que tienen un cártel que dice en luces de neón “me vendo” o “te compro”.

 

Todos los días hay una degradante y nueva historia, una nueva revelación, una nueva novela, una nueva renuncia, una nueva denuncia, un nuevo culpable.

 

Aquí no se trata de un titiritero único que maneja todo este circo, gran parte del periodismo está hipotecado, gran parte de los políticos están comprados y no saben quién les pagó.

 

Esos burócratas, esos políticos, saben mucho de la podredumbre que vieron, pero son unos cobardes y mentirán toda su vida, ninguno tiene la valentía y la humanidad de dar un paso adelante, son el retrato de la miseria y llenaran el ambiente de humo y de cortinas para vivir parasitariamente, no saben vivir de otra manera, son dignos de las metamorfosis kafkianas.