27 Sep, 2017

OPINIÓN | Milko Ibáñez: Es el momento de la sensatez

Siento que vienen tiempos mejores y que la transición del gobierno de Humala a uno nuevo está empezando a gestarse, pues esta no se dio el 28 de julio del 2016.

 

Los termocéfalos, los insultadores profesionales, los políticos del grito y la malidicencia de uno y otro lado de la orilla no dejaron que esto sucediera.

 

Hemos perdido y quizás perdamos algunos meses más, no diré que se respira un ambiente de paz y tranquilidad que hacen evidente esto, pero creo que los sensatos, que los hay de uno y otro lado, están empezando a ser escuchados y el negocio del odio y de la soberbia empieza a languidecer en su propia oscuridad.

 

Como dice el dicho atribuido al genio de Abraham Lincoln: “Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo… se puede engañar a algunos todo el tiempo… pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”. Bueno, esto es evidente que ha sucedido en escala enorme y a ambos lados de la mesa en nuestro Perú, hay gente que tiene como negocio el engaño y la mentira.

 

Nunca estarán del todo vencidos aquellos que viven del escándalo, de olvidar el efecto multiplicador del perdón, de alquilar su micro, su pantalla o su columna, pues no conocen otra forma de ganarse la vida que esa.

 

Hay que estar muy atentos, ya que son unos camaleones; hoy sirven a un bando y mañana sirven a la banda, cualquier color que tenga esta, son ellos los mercaderes del desastre.

 

No se deje engañar, en los tiempos de las redes sociales, del clic instantáneo hacia los 2 minutos de fama, para ese (o esa) agorero(a) del odio, usted es solo un número más en Twitter o Facebook, es usted la carnada perfecta para convertir likes y tuits  en dinero y una vez que ha olido sangre, que puede convertir su like en metálico, la verdad no le interesará, usted es uno más de los que likea, que retuitea muchas veces sin ninguna reflexión.

 

Haga lo que una vez hizo Steve Jobs para darle un nuevo color a su vida, “piense diferente”, no tenga miedo, cambie de canal o en vez de estar esperando ansioso el último tuit, converse con el   señor del puesto de periódico, de la bodega que visita, del peatón que se cruza, llame al amigo que dejó de ver, pero sobre todas las cosas… no alquile sin darse cuenta su conciencia, busque la verdad y no ceda espacios a aquellos que quieren que todo se vaya al carajo, esto no sucederá si usted está atento.