19 Abr, 2017

OPINIÓN | Milko Ibañez: “Delatores entre los héroes y los villanos”

No solo es acusar a aquél cuya cabeza ya tiene precio, sino justamente a ese que se vale de todos los mecanismos lícitos e ilícitos para que su nombre nunca esté en la lista

Por Milko Ibañez

Desde tiempos muy antiguos las motivaciones que han llevado a uno u otro son muy distintas, ahí están desde tiempos inmemoriales los ejemplos, y entre ellos, qué duda cabe, el más conocido por occidente y el cristianismo, Judas Iscariote, ese que por treinta piezas de plata delata y entrega a Jesús de Nazaret, al que los romanos buscaban por subvertir el orden y llamar a la revolución (para simplificar al extremo las motivaciones romanas), ese claramente es un delator villano (y premiado) al que lo único que le interesa es protegerse a sí mismo y obtener de paso un beneficio económico.

Del otro lado están los delatores héroes, el caso más reciente que recuerdo es el de Eric Ben Artzi, un analista de riesgos del Deutsche Bank en los EE.UU., este señor dio información a la SEC americana acerca de cómo ese banco falseaba las cuentas de derivados en sus balances, el resultado fue una multa de USD 55 millones para el banco y un premio para Ben Artzi de 16 millones de dólares.

Eric renunció a este premio como protesta a que la multa haya sido impuesta al banco y no a los directivos implicados, no hay duda que la motivación mayor y excluyente de este delator héroe no era el dinero sino preservar ciertas conductas y valores más allá del premio en efectivo.

Creo que aquí está la clave de poder llegar a una sociedad más sana, sí una sociedad de aquellas a las que la corrupción teme, y por ello son menos afectadas por esta lacra, no se trata aquí de un sheriff tipo el viejo oeste al que todos evitan, pues sino vaya usted al medio de la calle polvorienta (de esas que abundan en países tercermundistas) y líese a tiros con el más rápido con el arma al cinto (que por eso era sheriff).

La clave está en la sociedad y sus mecanismos de preservación y denuncia y en que la justicia sea tan rápida como ese sheriff del viejo oeste.

Los delatores como Eric son héroes y como tal deben ser tratados y premiados, no son como algunos quieren hacer creer, “soplones”, que han faltado a la confianza de la mano que les da empleo y sueldo, confundir eso es institucionalizar el código de honor de la mafia siciliana la Omertá.

No solo es acusar a aquél cuya cabeza ya tiene precio, sino justamente a ese que está un paso más allá y se vale de todos los mecanismos lícitos e ilícitos para que su nombre nunca esté en la lista de los más buscados, en la corrupción, como bien dice Pablo Santander en un artículo que recomiendo (http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2017/04/18/corrupcion-una-perspectiva-desde-el-psicoanalisis/) hay “una supuesta aceptación de la ley, pero, por otro lado, y en realidad, se rechaza, manteniendo el beneficio propio por sobre los hermanos”.

Todos podemos ser ese sheriff, mecanismos (en vez de armas) tenemos, solo falta desenfundar.

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