1 Sep, 2017

OPINIÓN | Miguel Torres: ¿Fallo del TC a prueba de bromas?

"No quiero pensar en un país donde algunos damos todo por construir partidos serios, mientras otros apuestan por el divisionismo, donde solo gana el caos y el descontrol .."

Por: Miguel Torres

Jueves 31 de agosto de 2017 / 9:00 a.m. Hasta el momento en que escribo esta colum­na, no sabemos aún si el tuit del congresista Violeta respecto a un presunto fallo del Tribunal Constitucional, dejando sin efecto la norma que dispone el fortaleci­miento de los grupos parla­mentarios (Ley Antitransfu­guismo) es cierto o no.

Espero de todo corazón que se trate de una broma. Creer lo contrario me llevaría a preocupantes conclusiones. Me llevaría a corroborar que nos encontramos en un te­rrible entorno político, en un país donde no importan los intereses nacionales, sino los personales.

No quiero pensar en un país donde la separación de poderes habría quedado en el olvido, pues advertiríamos que el presidente del partido oficialista (sí, ese que gobier­na el día de hoy) interviene en el Tribunal Constitucional ordenándoles que entreguen la sentencia aún no pública y, supongo, aún no suscrita por los magistrados.

No quiero pensar en un país donde las sentencias se dic­tan con independencia de la lógica evolutiva de la institu­ción que resuelve. En efecto, sendas resoluciones del Tribu­nal Constitucional venían exigiendo el fortalecimiento de los partidos políticos, reconociendo la facultad de regular su participación en el Congre­so de la República, a efectos de robustecer el derecho que tiene el ciudadano a una jus­ta y fiel representación… Sin embargo, este supuesto fallo involucionaría para dar paso nuevamente al reino de cau­dillos y farsantes.

No quiero pensar en un país donde algunos damos todo por construir partidos serios, mientras otros apuestan por el divisionismo, donde solo gana el caos y el descontrol.

No quiero pensar en un país donde no se pueden saldar deudas con la población. Esta norma no fue un capricho de Fuerza Popular. Fue la conclu­sión de una deuda que los fu­jimoristas manteníamos con la población, al haber hecho del transfuguismo una de las peores enfermedades políti­cas que atacó a nuestro país.

Muchos con falsa since­ridad se preocupan por el eventual futuro de Fuerza Popular si esta norma se hace efectiva. Se equivocan. Un grupo no está unido por una norma. Uno lo está por principios, ideas y convicción. Estoy seguro de que quienes integramos esta bancada las compartimos. Preocupémonos sí por el país, pues evi­dentemente esta fallo que más parece una broma de mal gusto, sería un terrible retroceso en la construcción de só­lidos partidos políticos en el país.

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