9 May, 2017

OPINIÓN |Miguel Santillana: La Chola Chabuca es hombre

Hay una guerra cuasi santa por la llamada “ideología de género”. Hay mucho de fanatismo, poco análisis y deshonestidad intelectual...

Por Miguel Santillana

Hay una guerra cuasi santa por la llamada “ideología de género”. Hay mucho de fanatismo, poco análisis y deshonestidad intelectual como veremos.

Los seres vivos en el planeta Tierra son masculino y femenino, siendo la excepción los hermafroditas (tener ambos sexos a la vez). Existe la homosexualidad en los seres vivos pero es minoritaria. Entre las razones para la homosexualidad están el instinto de supervivencia (acceso a comida), parte genética (aún en investigación), condicionamiento sicológico y la cultura (algunas lo aceptan y/o lo tiene como algo oculto).

En el mundo del Antiguo Testamento (referente para judíos, musulmanes y cristianos) se aborrece la homosexualidad. Se falta al mandamiento “creced y multiplicaos” del Génesis. En el mundo del amor a Dios y al prójimo del Nuevo Testamento (nuevo contrato de Dios con los hombres según los cristianos), es San Pablo quien es más furibundo contra los homosexuales en su paso por Grecia. En resumen para los cristianos los maricones no están en el plan de Dios. Demasiado hipócritas, pues hay tremendos pederastas en sus filas. Y qué decir del mundo musulmán.

La postmodernidad nos trajo la ideología de género como parte de una ruptura con la sociedad burguesa: ya superamos la era de las cavernas y el macho alfa para la sobrevivencia de la especie. Nos indican un determinismo en los roles de hombre y mujer: desmesurado poder masculino que las oprime con violencia, imposibilidad de desarrollo como personas, como profesionales. Solución: equiparar los derechos y las oportunidades. Esto sucede durante la II Guerra pues las mujeres tienen que ir a las fábricas mientras los varones estaban en los frentes de batalla. La píldora del control de la natalidad hace que las mujeres controlen cuándo desean embarazarse y con quién(es) comparte(n) el lecho.

Si la cultura determina el sexo entonces quien nació varón puede ser mujer y viceversa, pero también disfrutar plenamente su homosexualidad/bisexualidad/transexualidad, etc. Entonces todo está permitido, pues como individuos responsables y libres de tabúes podemos hacer de nuestro poto un florero. Pero ¿cómo hacemos que nuestro comportamiento particular minoritario, rechazado ampliamente, se vuelva aceptable?

Simple, creo una nueva categoría legal para protegernos. Se inventan los “crímenes de odio” como un crimen especial. Así pueden hacerse visibles bajo protección legal, pero no han logrado la tolerancia social que les hubiera dado legitimidad. Imponen lo “políticamente correcto”. Les dices “maricón” o “torta” y vas preso, como si hubieras hecho un saludo nazi en Alemania. Ellos sí pueden ir a los lugares de culto de las mayorías con impunidad, con su protección policial encima. Conchudos.

Pero su máxima aspiración no es la tolerancia social. Que va. Lo que quieren es que toda la sociedad se mueva a su son y para ello hay que infiltrar las escuelas desde niños. Objetivo: meterse en sus mentes para que nada de lo que hacen o dicen sea “raro”.

Los más hipócritas son los disque izquierdistas, pues siempre los abominaron: los gulag en URSS, las cárceles de Fidel, la ausencia de JDC en el matrimonio de Óscar Ugarteche con un pescador chorrillano, las matanzas del MRTA, etc. Frente a ellos prefiero la honestidad de Beto Ortiz, la Chola Chabuca, Ferrando y Bruce, que sí la han sudado. Respeto a las minorías, pero no imposición a las mayorías.

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