18 Abr, 2017

OPINIÓN | Miguel Santillana: Bosque de nubes

Es la base para hacer turismo en diversas provincias y distritos del departamento, industria que está marcando el desarrollo de la región y que tiene aún mucho por explotar.
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Por Miguel Santillana

El avión de LATAM (abusiva empresa aérea que hace lo que le da la gana en los cielos y aeropuertos del Perú) nos trae a Jaén de Bracamoros (fundada en 1549, población actual de la provincia 282 mil personas, 729 msnm). Es la única empresa que opera en este aeropuerto. Luego de un viaje de 4 horas recorriendo 176 km sobre la IIRSA norte, llegamos a San Juan de la Frontera de Chachapoyas, capital del departamento de Amazonas (fundación 1538, población 29,869 personas, 2335 msnm). La ciudad es un mar de tranquilidad. No por nada los chachapoyas la llamaban “Bosque de nubes” cerca del cielo. La ciudad es la base para hacer turismo en diversas provincias y distritos del departamento, industria que está marcando el desarrollo de la región y que tiene aún mucho por explotar.

El atractivo turístico por excelencia es la ciudadela fortificada de Kuélap (distrito de Tingo, Provincia de Luya). Para llegar se necesita una hora en bus hasta el pueblo de Tingo. De ahí se toma el flamante teleférico inaugurado en marzo pasado (concesión a empresa francesa por 20 años) que demora 22 minutos en llegar a la fortaleza (el antiguo camino demoraba 1.5 horas desde Tingo). El complejo arqueológico se está poniendo aún en valor y se espera que todo su esplendor se muestre al mundo hacia el 2021. El pueblo de Tingo administra el transporte y la alimentación de los visitantes.

Pero hay otros atractivos turísticos. La Asociación Comunal de Turismo Cocachimba administra la visita a las cataratas de Gocta (la tercera de mayor longitud del mundo). Estas cataratas han existido por siempre, pero, era una zona prohibida para la población lugareña en función de una leyenda que les infundía temor. Sucede que se decía que en el centro de la laguna que recibe las aguas de la catarata existía una sirena y una gran serpiente que cuidaban un perol lleno de oro. El amor del chamán Gregorio con la sirena termina de manera trágica, pues al ser descubiertos por la esposa del curandero, la sirena y la serpiente se llevan a Gregorio al fondo de la laguna sin dejar rastros. Tuvo que venir un alemán racional, quien el 26 de febrero de 2006 convence a la población que todo era un cuento de hadas y que podían aprovechar el potencial turístico de esta belleza natural para el beneficio de la comunidad. Es así que con el apoyo del Fondo Italo Peruano y Cáritas, se construye un camino de acceso de 5.5 km, con sitios de descanso, tiendas, servicio de guías y arrieros. Para preservar el caudal de las cataratas se ha logrado un acuerdo con la comunidad vecina para donar el 10% de los ingresos por turismo para que dejen de cortar el bosque.

El atractivo turístico y la seguridad ciudadana de la zona se ven alterados por dos actividades para las cuales el gobierno central debe actuar de inmediato: (1) Centro Penitenciario de San Nicolás que atrae a familiares/amigos de conocidos delincuentes, (2) látex de opio en las provincias de Rodríguez de Mendoza y Condorcanqui que harán de la zona el Tocache de los 80 y 90.

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