OPINIÓN | Miguel Ángel Torres: ¿Miente, miente que algo queda?

Los últimos días ingresó nuevamente a discusión en el Parlamento, el Proyecto de Ley de Alimentación Saludable, conocido como Semáforo Nutricional.
OPINIÓN | Miguel Ángel Torres: ¿Miente, miente que algo queda?

Una de las peores cosas que le toca vivir a uno dentro de la política es la ligereza con que muchos logran hacer afirmaciones que, alejadas de  la verdad, buscan confundir a la población y lograr así que ese viejo dicho de “miente, miente que algo queda” se haga realidad.

Los últimos días ingresó nuevamente a discusión en el Parlamento, el Proyecto de Ley de Alimentación Saludable, conocido como Semáforo Nutricional, el cual se opone al octógono, propuesta del Ministerio de Salud que aún no entra en vigencia.

Se dijeron muchas cosas… Que el octógono tiene gran éxito en los países donde se aplica y el semáforo no es aceptado internacionalmente. Que el octógono es de preferencia de los consumidores, mientras el semáforo es una propuesta de los industriales. Al alimón, se afirma que el octógono es simple y el semáforo simplemente busca confundir.

Fueron este tipo de razones las que llevaron a criticar a algunos congresistas por insistir con el semáforo, tildándolos de lobbistas. Palabras sencillas de decir, pero que carecen de fundamento.

Yo prefiero el Semáforo Nutricional, que por cierto no viene a ser otra cosa que un sistema de octógonos coloreados, que proporciona de manera más sencilla y detallada las características de los productos que podemos consumir.

Sería justo que quienes atacan informen, por ejemplo, que el único país donde se aplica el octógono es en Chile, donde luego de más de 2 años de aplicación no existen evidencias claras de resultados favorables, mientras que mecanismos como el Semáforo Nutricional no se limita a un solo país, sino a una variedad de distintas latitudes.

También sería importante comunicar que tres estudios recientes (Arellano, CPI y Neuromarketing) concluyen que el consumidor prefiere el semáforo nutricional. Asimismo, y en honor a la verdad, los industriales vienen bregando por el uso de Guías Diarias de Alimentación, las mismas que se aplican en decenas de países del mundo, pero que a mi humilde entender son poco fáciles de comprender.

Finalmente, ¿cómo dejar de mencionar que el Proyecto de Semáforo Nutricional ordena que el uso del mismo se sustente en los valores señalados por la OMS y la FAO contenidas en el Codex Alimentario?

Gracias a Dios, algunos creemos que por más que se repitan las mentiras un millón de veces, la verdad siempre se abrirá el paso.

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