24 Nov, 2017

OPINIÓN | Miguel Ángel Torres: ¿Congresistas a un tercio de función?

Pareciera que algunos quisieran que los congresistas nos limitemos única y exclusivamente a determinadas funciones.

“Golpe institucional”, “Destructores del Estado de Derecho”, “Atentado contra la Democracia”. Estas son solo algunas frases atribuidas a Fuerza Popular esta semana. ¿La razón? Algunos sostienen que es la respuesta ante un presunto intento por generar el debilitamiento de las instituciones democráticas del Perú.

Pero veamos qué es lo que se nos reclama: (1) Admitir a trámite una Acusación Constitucional contra miembros del Tribunal Constitucional quienes, direccionados por un magistrado ponente, habrían cambiado el sentido de la votación de un magistrado casi 4 años después de emitida la misma; (2) Solicitar al Presidente de la República que reciba a la Comisión Lava Jato, para que testifique respecto a actos de corrupción que fueron cometidos cuando éste era Ministro de Estado, Premier y Presidente de Proinversión; (3) Admitir a trámite una Acusación Constitucional contra el Fiscal de la Nación, quién habría omitido promover la investigación de delitos, al direccionar casos de crimen organizado a un Fiscal que ha brillado por la inacción frente a empresas consorciadas de Odebrecht.

Leo y releo esta relación de hechos y, definitivamente, llego a la conclusión de que me perdí de algo. Los Congresistas de la República somos elegidos, entre otras funciones, para realizar actos de control político y fiscalización… Sí, aquellos que la población reclama válidamente ante una constante y triste realidad: la corrupción de funcionarios y la participación activa de grupos de poder económico en ellas.

Pareciera que algunos quisieran que los congresistas nos limitemos única y exclusivamente a determinadas funciones. Que renunciemos a las denuncias, a las investigaciones y a la búsqueda de la verdad. Como si las urnas nos hubieran ordenado hacer solo la tercera parte de nuestro trabajo… Eso, claramente, es una equivocación.

Quienes sostienen estas posiciones pretenden amedrentarnos, haciéndonos recordar malas prácticas utilizadas en la década de los noventa (las mismas que hemos reconocido y comprometido a no repetir). Asumen que recordarnos el pasado nos hará temblar y desistir de nuestra lucha contra la corrupción. Pues se equivocan.

En Fuerza Popular somos congresistas completos y a tiempo completo. Estamos cansados de los falsos discursos. Respetando el orden constitucional, hemos decidido cerrar filas contra la corrupción.

Si como dicen algunos, esta posición nos “está dejando solos”, deberemos decirles que nuevamente se equivocan. El hecho de que otros partidos no caminen junto a nosotros buscando la verdad y la condena de los corruptos, no significa que el pueblo deje de hacerlo. Ellos sí lo harán.