4 Dic, 2017

OPINIÓN | Martín Valdivia: Sanción más ejemplar

Hace unos días, el Ministerio de la Producción informó que la comisión encargada de evaluar las responsabilidades en el ingreso de las conservas contaminadas al país

Sería interesante saber cuáles han sido las cifras –este último mes– de las empresas que se dedican a la venta de conservas de pescado, ya sea el producido aquí en el Perú (apenas un 30%) o el importado de mercados extranjeros como China (un 70%). Nos inclinamos a pensar que serán verdaderamente estremecedoras si consideramos el terror que se produjo entre los consumidores el hecho de haberse encontrado parásitos al interior de las latas de caballa.

Y si eso pasara, bien merecido se lo tendría esta industria que muy poco ha hecho no solo por controlar con mayor celo la calidad de sus productos, sino por no invertir en la industria nacional que languidece frente a la indiscriminada importación de diversos productos marinos provenientes básicamente del mercado asiático.

Hace unos días, el Ministerio de la Producción (Produce) informó que la comisión encargada de evaluar las responsabilidades en el ingreso de las conservas contaminadas al país, decidió solo “suspender” a Ernesto Bustamante, director del Organismo Nacional de Sanidad Pesquera (Sanipes) y a Rocío Barrios Alvarado, presidenta ejecutiva del Instituto Nacional de Calidad (Inacal), en tanto duren las investigaciones. El solo hecho de haber dejado pasar semejante carga ya sería motivo más que suficiente para destituir a esos burócratas incapaces que han jugado con la salud de la población.

Es más, Sanipes, en un intento de lavarse las manos –le echó la culpa de todo este tinglado a la empresa Certificaciones del Perú (Cerper), laboratorio de apoyo que, según Sanipes, dejó pasar el lote de conservas aprobando erróneamente el producto contaminado. Cerper, a su vez, también se lavó las manos aduciendo que su trabajo “no incluía la verificación de la existencia de parásitos”; es decir, aquí nadie tiene la culpa y todos son unos santos para venerar.

Lo más grave de todo esto, es que ese lote (y vaya a saber cuántos otros) estaba destinado a la preparación de los alimentos de los niños del Programa Qali Warma. El producto iba a ser distribuido a las escuelas de la región San Martín. Si el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) no se daba cuenta de esta situación, hoy estaríamos lamentando la enfermedad de cientos de miles de niños de escasos recursos económicos.

Este es un hecho que no puede pasarse por alto, que merece sanciones drásticas contra quienes resulten culpables de semejante descuido. Por eso nos sorprende que los funcionarios de Inacal y Sanipes solo hayan sido “suspendidos” y no sancionados administrativa y penalmente como se lo merecen. No se puede jugar con la salud del pueblo y menos aún de los pequeños que menos tienen. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.