OPINIÓN | Martín Valdivia Rodríguez: El liderazgo de Keiko

¿Qué lectura podemos hacer frente a estos números que sorprenden por su contundencia?

Tremenda sorpresa nos trajo la última encuesta de CPI –estudio realizado en exclusiva para nuestro diario– respecto al accionar político de los hermanos Fujimori.  A la pregunta “A quién considera usted como el líder más representativo del fujimorismo en este momento: Keiko Fujimori o Kenji Fujimori”, la respuesta impresiona por lo contundente de sus cifras: un 46.8% opina a favor de Keiko, en tanto un reducido 29.5% lo hace apostando por Kenji. La encuesta no deja margen de duda, poniendo a Keiko en un privilegiado lugar dentro de las percepciones del mundo fujimorista.

¿Qué lectura podemos hacer frente a estos números que sorprenden por su contundencia? Que la gente no le cree a Kenji Fujimori y lo ve como un personaje ciertamente simpático, pero que no alcanza la dimensión de su hermana en cuanto a seriedad y compromiso por llevar adelante un proyecto político consistente y duradero.

No sabemos quién asesora a Kenji, pero eso de bautizar como ‘Avengers’ a los congresistas disidentes de Fuerza Popular y dibujarlos en ‘cómics’, le resta seriedad a su imagen y a la de sus allegados, amén de otros exabruptos que ha tenido con el afán de marcar diferencias con los líderes de Fuerza Popular. Este exceso de buscar notoriedad apelando siempre a la polémica es tal vez la explicación más certera de este bajón en las encuestas y en las preferencias de los propios fujimoristas.

Una encuesta, lo hemos dicho hasta el cansancio, es una foto del momento, pero puede revelar una tendencia, un camino a seguir. Keiko y sus escuderos deberán tomar esta encuesta con mucha cautela y humildad, sin hacer mayores aspavientos de triunfo y mucho menos de burlarse del hermano de su lideresa. Tienen que recordar que el diálogo es el mejor camino para solucionar las cosas y limar asperezas en torno a la unidad.

Por su parte, Kenji deberá evaluar prontamente el papel que hasta hoy ha jugado en torno al liderazgo del fujimorismo. Tendrá que cambiar algunas estrategias, buscando consensos y un discurso menos conflictivo. La gente no ve con buenos ojos estas disputas y, al final de cuentas, siempre será una llamada de atención por quién ostente la representación seria y formal del fujimorismo. Aún falta mucho pan por rebanar de aquí al 2021, pero las tendencias ya van dibujando lo que se nos vendrá de aquí a poco más de tres años. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

 

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