9 Feb, 2018

OPINIÓN | Martín Valdivia Rodríguez: La integridad de nuestros hijos

De pronto, esa misma persona comienza a repartir una tarjeta. La tarjeta decía: “Así de fácil es para un pedófilo atraer a un niño. Estemos alerta”…
OPINIÓN | Martín Valdivia Rodríguez: La integridad de nuestros hijos
OPINIÓN | Martín Valdivia Rodríguez: La integridad de nuestros hijos

Hace poco, vía internet, pude ver un interesante y cuestionador experimento social. Una persona se había disfrazado de un gigantesco algodón de azúcar y se puso a pasear en un parque cuajado de niños y sus padres. Los pequeños corrían a arrancar jirones de algodón; uno tras otro iban dejando al enorme dulce sin cubierta, dejando sin disfraz a la persona que iba dentro. De pronto, esa misma persona comienza a repartir una tarjeta a los padres que, hasta ese momento, reían con las ocurrencias de sus hijos. La tarjeta decía: “Así de fácil es para un pedófilo atraer a un niño. Estemos alerta”…

El video fue difundido por Unicef, entidad de la ONU que vela por los niños y su integridad. Al finalizar de verlo, me puse a pensar en lo poco que conocemos a nuestros hijos y en lo mucho que nos falta a nosotros, como padres, formarlos como personas que deben estar preparadas y atentas a cualquier eventualidad que se le presente en las calles. Muchas veces creemos que hemos hecho lo suficiente para poneros a buen recaudo de un desgraciado que les pueda hacer daño, pero nada que se haga puede parecer exagerado.

Según un estudio realizado por el Programa de Investigaciones Criminológicas y Análisis Prospectivo del Ministerio Público, el 76% de víctimas de violación sexual está conformado por menores de edad, cifra que no solo nos debe llamar a la indignación, sino también a la vergüenza como sociedad.

El estudio indica algo curioso: el 100% de los victimarios son varones, no hay estadísticas de abusos sexuales cometidos por una mujer. Otro dato, el 78% de las víctimas conocía a su victimario, quien, entre otros medios para violar sexualmente a un menor, usa la violencia física o verbal. Para perpetrar su delito, el violador, en un 67% prefiere cometer su delito entre la tarde y la noche.

De aquí deducimos que el cuidado de nuestros hijos no solo debe darse entre extraños, sino entre los propios miembros de la familia. El delincuente, como lo indican las estadísticas, ya tenía contacto con su víctima y la conocía, lo que hace aún más preocupante la situación de miles de niños que son vulnerables frente a este hecho de violencia.

Que el crimen de Jimenita, la niña de San Juan de Lurigancho asesinada de manera cruel por un sujeto que ni su nombre deseo mencionar, nos sirva como ejemplo del papel que debemos de cumplir los padres para con nuestros hijos. Que sepamos que ninguna medida de seguridad debe ser pasada por alto cuando de su integridad física se trata. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.