16 Jun, 2017

OPINIÓN |Martín Valdivia Rodríguez: Directo al grano

Es ra­zonable que miles de madres del Vaso de Leche y comedores populares de todo el país exijan el cierre de estas “pillas” empresas...

Por Martín Valdivia Rodríguez 

 @martinvaldiviar

Hoy empieza una nueva etapa en el largo camino que le auguramos a este medio de comunicación, ya que EXITOSA reali­za un giro de timón bajo mi conducción periodística, apelando siempre a la transparencia e independencia en la información cotidiana, siendo siempre objetivos y claros en los diversos temas de coyuntura nacional e internacional.

A partir de ahora, amables lectores, tendrán ustedes una tribuna abierta para expresar sus in­quietudes y, sobre todo, sus reclamos “que nunca son escuchados”, como diría el gran Julio Ramón Ribeyro en su libro La palabra del mudo. Recla­mos que serán atendidos con el fin de salvaguar­dar sus intereses y darles una solución.

Seremos un frente de defensa del consumidor de los millones de peruanos que reclaman siem­pre contra los abusos de las empresas de telefo­nía, de los excesivos intereses de las tarjetas de crédito, de los monopolios de muchos produc­tos alimenticios, entre otros atropellos.

Por ello, damos a conocer sin tapujos, como hasta ahora, de los desmanes de las poderosas empresas como Gloria, Nestlé y Laive, que du­rante años estuvieron engañando a millones de consumidores vendiendo “gato por liebre”, expendiendo una leche adulterada con aditi­vos, ganando millones de soles durante años, atentando contra la salud de niños, ancianos, enfermos y público en general, por lo que es ra­zonable que miles de madres del Vaso de Leche y comedores populares de todo el país exijan el cierre de estas “pillas” empresas.

Asimismo, se debe sancionar severamente a los responsables, como lo dice la ley y está estipulado en el artículo 196 de nuestro Código Penal, como “delito de estafa agravada”, cuyos responsables tienen una pena no menor de cuatro y mayor de siete años y noventa a doscientos días de multa. Es que no se pueden burlar descaradamente del país y dejarnos mal parados, como “Pepe el vivo”, en el exterior. Las autoridades tienen la palabra y les paso la pelota…

Bueno, en mi larga trayectoria de casi treinta años en el periodismo nacional, mi promesa es con ustedes, estimados lectores, que desde esta tribuna “no nos casaremos con nadie” y manten­dremos una independencia veraz.

Para culminar mi primera columna, quiero agra­decer ante todo a la familia Capuñay, por darme su confianza y oportunidad al ponerme al frente de tan importante medio de comunicación de su corporación, que estoy plenamente seguro de que no los defraudaré, como tampoco a mis que­ridos y amados hijos, Facundo y Matías.

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