11 Ene, 2018

OPINIÓN | Martín Valdivia: No politicemos la visita de Francisco

Un Papa, es eso para los católicos, un padre mayor al cual seguir en sus encíclicas y consejos de fraternal acercamiento; un hombre investido de fe y amor

La visita de Su Santidad, el papa Francisco, no debe ni tiene por qué ser politizada. Recordemos que el santo padre viene a nuestra capital promoviendo un viaje apostólico que tiene, ciertamente, alcances sociales, mas no políticos. Qué fue sino el discurso de Juan Pablo II, allá por 1985, cuando se dirigía a las huestes terroristas en Ayacucho, o pedía pan para los pobladores de los arenales de Villa El Salvador.

Un Papa, es eso para los católicos, un padre mayor al cual seguir en sus encíclicas y consejos de fraternal acercamiento; un hombre investido de fe y amor que representa más de 2 mil años de una fe que ahora profesan no menos de mil 300 millones de personas en todo el mundo. Su palabra tiene poder; sus actos, respeto paterno; sus consejos, bálsamos para quienes desean un mundo mejor.

Pero el Papa es también representante de un Estado que, como el Vaticano, tiene todas las prerrogativas de un país. El santo padre, es, entonces, la figura religiosa más importante de Occidente y un jefe de Estado a cuyos pies, muchos presidentes del mundo se hincan en señal de sumisión cristiana.

Sin embargo, cuándo no, en el Perú ya se están preparando sendas protestas que incluyen a sectores en huelga, familiares de las víctimas de La Cantuta y los Barrios Altos, exsodálites víctimas de Luis Figari, “colectivos” anti indulto a Fujimori, entre otras perlas más, todas ellas con la esperanza de ser recibidos por el cardenal Bergoglio para ser escuchados.

Sin duda, una fauna de quejosos que pretenden que el Papa los escuche para politizar sus reclamos y tener cámaras y la atención de la prensa mundial, aunque sea por unos minutos. Francisco vendrá al Perú con la finalidad de hermanar y tender puentes de reconciliación, no para dividir más a los peruanos. Su palabra, si bien con alto contenido social, no busca venganza ni odios; por el contrario, pretende irradiar optimismo y comprensión a partir del evangelio. Llegar a la célula fundamental de una nación –la familia– será su principal meta, más allá de asuntos que pueden ser contemplados en otras circunstancias y momento.

No debemos politizar la visita de Francisco, y esto incluye al propio Gobierno. Que este viaje no sea utilizado por PPK para fines fuera de los estrictamente protocolares. En todo caso, el Papa sabrá darle cabida o no a cada reclamo. Por ello, no vaya a tildarse a Su Santidad de insensible: su misión es estrictamente espiritual y su palabra, la de un hombre que sabrá qué decirnos y cómo. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.