13 Oct, 2017

OPINIÓN | Martín Valdivia: Confianza para Meche

Hasta el cierre de esta edición, el Congreso de la República debatía el voto de confianza que debería otorgarle a la primera ministra, Mercedes Aráoz, tras la presentación de su plan de trabajo para los próximos años. Su discurso se centró, en pocas palabras, en ofrecer un trabajo más cercano al pueblo, buscando consensos que puedan evitar los continuos enfrentamientos políticos entre la oposición y el Gobierno, además de anunciar que la economía crecerá por encima del 4% para el 2018.

Araoz se mostró en todo momento optimista y dialogante, proponiendo hasta quince puntos para lograr cumplir con sus objetivos: segundo aumento salarial para más de 375 mil maestros, reducir la anemia infantil para el 2021, construir más de 5 mil viviendas en el norte azotado por El Niño costero, combatir y erradicar la pobreza urbana a través del programa Progresa, el crecimiento de nuestra economía en más del 4% para el próximo año, declarar en emergencia 18 hospitales y 8 institutos especializados en salud.

Además, el plan incluye la sanción a más de 80 funcionarios del Estado con muerte civil por corrupción, contar con más de 6 mil hectáreas de cultivos alternativos para el 2019, erradicar pobreza extrema y reducir pobreza total al 15 %, capacitar técnicamente a más de 11 mil jóvenes, entre otros.

La primera ministra hizo énfasis en concretar una revolución social sin que ningún sector político quede al margen, tratando de evitar conflictos con la oposición. Sin embargo lo que más llamó la atención fue el énfasis que puso en su estilo de trabajo, marcando una línea entre lo que se propone hacer y lo que hizo su antecesor, Fernando Zavala: estar en las calles, más en contacto con la gente. “Los ministros debemos estar en el campo, en la calle, en la cancha. La imagen de gestor solo de escritorio está desterrada de esta gestión”, dijo en clara alusión a Zavala.

Pese a estos compromisos y a la transparencia del discurso de Aráoz, la izquierda ya adelantó opinión y señaló que no le brindarán su voto de confianza, al igual que los demás grupos de oposición minoritarios. El fujimorismo, tal vez muy a su pesar, tendrá que comerse el sapo y votar a favor del plan de gobierno. No le queda de otra, pues censurar este nuevo gabinete significaría facultar a PPK a cerrar el Congreso y convocar a nuevas elecciones.

A nuestro entender, el discurso de Mercedes Aráoz marca un camino más preciso en el tema económico, abriendo espacios para el diálogo y la tolerancia política. Queda en manos del Congreso darle el voto de confianza que necesita su gestión. Hay que darle, en todo caso, el beneficio de la duda. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.