OPINIÓN | Martín Belaunde Moreyra: Trump versus Irán  

Hubo un gran ausente, Israel, implacable crítico del acuerdo y que ahora se frota las manos con el retiro de los Estados Unidos.
OPINIÓN | Martín Belaunde Moreyra: Trump versus Irán  

No deseo en el presente artículo examinar los complicados detalles del polémico acuerdo entre Estados Unidos e Irán para su moratoria atómica con la participación de Alemania, China, Francia, Gran Bretaña y Rusia, sino analizar los efectos del retiro norteamericano. Desde lejos la decisión tomada por el presidente Trump parece precipitada y además motivada por razones personales. El mandatario estadounidense tiene graves problemas de imagen por su contradictoria conducta en temas ajenos a la política internacional de su país. No obstante debe reconocerse que Trump siempre fue un agudo crítico del arreglo con Irán, que a su juicio constituía el peor legado de la administración de Obama.

El lector recordará que dicho acuerdo fue la culminación de largas negociaciones en las que el gobierno de Obama, buscó una solución conciliatoria para que el gobierno iraní abandone sus planes de fabricar armas nucleares, apostando que antes del 2031 habría un cambio político en Irán más permeable a la comunidad internacional. Fue un complicado arreglo con dos partes principales, Estados Unidos e Irán, más los otros 5 países participantes, cada cual motivado por sus propias razones. Alemania, Francia y Gran Bretaña con la idea de preservar el mercado iraní para sus industrias de alta tecnología. Rusia para ayudar a un gobierno cercano, con el cual podría tener algunas diferencias, compensadas con intereses comunes en el Medio Oriente. Finalmente China para desplegar su creciente poder en una zona cercana a la ruta de la seda. Por cierto que todos ellos con la mente puesta en la paz mundial y en el indispensable equilibrio estratégico, que se quebraría con el ingreso de Irán al club atómico.

Pero hubo un gran ausente, Israel, implacable crítico del acuerdo y que ahora se frota las manos con el retiro de los Estados Unidos. No hay forma de afirmarlo todavía, pero podría ser que el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, haya sido el único gobernante a quien Trump consultó su decisión de retirarse. Para Israel la amenaza iraní y el riesgo que adquiera armas atómicas para lanzarlas sobre su territorio, desafía su existencia. Por eso siempre se opuso a la idea de negociar con Irán desde una posición de debilidad. A lo que podemos agregar la ostensible oposición de algunos países árabes tales como Arabia Saudita y ciertos emiratos también amenazados por Irán. En este panorama cabe la interrogante, ¿quién gana y quien pierde salvo Israel?

En mi opinión todos empezando con Irán, aunque dudo que Estados Unidos salga favorecido. El gobierno iraní enfrenta la difícil disyuntiva de retirarse del acuerdo y de recibir nuevas sanciones económicas de los Estados Unidos. Es cierto que Irán después del 2015 pudo recuperar billonarias sumas de dinero embargadas por Estados Unidos desde 1980. Pero ahora se le presenta un problema similar, así fuere de menor monto, más el tiempo perdido por la descontinuación de sus planes nucleares. ¿La Agencia Internacional de Energía Atómica habrá hecho bien su trabajo de inspección? Aún no lo sabemos, pero según Israel de ningún modo. He ahí la gran incógnita más un aumento de la tensión internacional, hoy reflejada con nuevos enfrentamientos en Siria. Y el resto del mundo, tenso espectador de una apuesta mortal, ¿en qué se beneficia? Lo veremos en estos días.

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