OPINIÓN | Martín Belaunde Moreyra: Los niños y Trump

Sin duda cada país tiene el derecho soberano de impedir la entrada ilegal de inmigrantes  que pretenden quedarse dentro del país y usufructuar de sus ventajas.
Martin Belaunde Martin Belaunde

Entre las muchas características atribuidas al presidente Trump, difícilmente se hubiera considerado una relación entre él y los niños detenidos con sus padres al ingresar ilegalmente a territorio norteamericano. Sin embargo ha ocurrido a causa de una norma legal del presidente Obama, recién aplicada durante el gobierno de Trump, pero revocada por una gran protesta nacional e internacional. Se trata en suma de la separación entre los niños y sus padres cuando son detenidos en la frontera con México por ingresar clandestinamente a los Estados Unidos. Adicionalmente el gobierno mexicano expresó su enérgico reclamo ante los Estados Unidos.

Sin duda cada país tiene el derecho soberano de impedir la entrada ilegal de inmigrantes  que pretenden quedarse dentro del país y usufructuar de sus ventajas. Eso lo estamos viendo en Europa particularmente en Italia y Hungría. Italia hace una semana impidió que un barco con inmigrantes no autorizados de origen africano, los desembarcara en sus puertos luego de que Malta hiciera lo mismo. Al final el gobierno español por razones humanitarias terminó recibiendo a la nave, para evitar una tragedia ambulante de una embarcación  con carga humana en el Mediterráneo. En Hungría, en la presente semana, se aprobó una ley en virtud de la cual se castiga con un año de prisión a la persona que ayude a inmigrantes ilegales. Con  motivo de su promulgación el primer ministro húngaro se jactó de que dicha ley cada día goza de más aprobación en Europa.

¿Qué diferencia moral existe entre la norma norteamericana de separar a los niños de sus padres  de las decisiones adoptadas por Malta, Italia y Hungría de no permitir o de hostilizar la migración ilegal? Éticamente una y otra actitud es condenable con igual energía. De ahí que algunos funcionarios norteamericanos consideraron que las quejas contra su gobierno resultaban un tanto hipócritas. De hecho Estados Unidos se acaba de retirar del Consejo de Derechos Humanos, organismo de las Naciones Unidas, aunque no queda claro si  lo ha hecho por razón de las críticas recibidas o por apoyo a Israel.

Trump tuvo que enfrentar a una gran oposición interna dentro de los Estados Unidos que consideraba inhumano separar a los niños de sus padres cuando sus progenitores son procesados por el delito del ingreso clandestino. Tal delito no conlleva una pena de prisión sino la de expulsión del territorio norteamericano. El problema obedece a una razón práctica por la dificultad de que los menores acompañen a sus progenitores durante el juicio. Mientras los padres permanecen detenidos, ¿dónde se aloja y cuida a los niños? Hasta el momento, más allá de la separación, no ha  habido noticias de maltratos a los menores. Diríamos que es un problema logístico que movió la conciencia de miles de norteamericanos, incluyendo la de Melania Trump, esposa del presidente así como de su hija Ivanka, que le expresaron su inquietud por la separación. Y este cúmulo de razones ha tenido un final feliz cuando Trump firmó ayer un decreto ejecutivo terminando la separación de los menores. Pero eso no significa que se anule la deportación de los inmigrantes, por lo que padres e hijos tendrán que regresar a México. Más allá de los sentimientos, Trump quiere una frontera poderosa.

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