OPINIÓN | Luis Angeles Laynes: Nadie se salva

El problema de la corrupción sigue desbordándose y hace que la población crea cada vez menos no solo en la clase política sino en las principales instituciones del país...

La segunda parte de la encuesta de CPI para el diario Exitosa muestra un preocupante resultado, al señalar la mayoría de ciudadanos que la corrupción es el principal problema de la clase política en nuestro país conformada por los partidos políticos, políticos, presidente de la República, ministros, congresistas, autoridades regionales y municipales.

Según la muestra de CPI, el 57.8% de los encuestados ha señalado a ese flagelo, que además influye en el cada vez más alto nivel de desaprobación de los principales líderes políticos y expresidentes implicados en el caso Odebrecht, como Keiko Fujimori, Alan García, Ollanta Humala, su esposa Nadine Heredia y el prófugo expresidente Alejandro Toledo.

Todos ellos están involucrados en el más grande caso de corrupción de la historia del país por supuestamente haber recibido coimas por licitaciones de grandes proyectos o haber presuntamente recibido aportes económicos para sus campañas electorales.
Pero la corrupción pareciera ser un tumor que no solo está alojado en lo que significa el caso Lava Jato, sino que en estos últimos días hemos visto que se ha ramificado a otros escenarios, como el que se investiga al interior de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) por la inscripción del partido Podemos Perú y el de los audios que comprometen seriamente no solo a miembros del Consejo Nacional de la Magistratura, sino también al presidente de la Corte Superior de Justicia del Callao, Walter Ríos, y al juez supremo César Hinostroza Pariachi.

El problema de la corrupción sigue desbordándose y hace que la población crea cada vez menos no solo en la clase política sino en las principales instituciones del país, como el Congreso de la República, el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Policía Nacional, el Jurado Nacional de Elecciones y la ONPE, que tienen también altos niveles de desaprobación. Vemos, pues, que nadie se salva ante el veredicto del pueblo.

Ante este panorama, nos preguntamos si el país tiene una salida. Estamos próximos a elecciones municipales y regionales, y creemos que esta es una primera oportunidad para que la población castigue a los candidatos eternos que ante la imposibilidad de postular a la reelección han migrado a otras jurisdicciones o llevado a sus familiares para seguir enquistados en el poder. Es hora de buscar otras alternativas, personas que se pongan la camiseta del país y de la mano con su población trabajen por resolver los principales problemas que les afectan.

Es momento de que la ciudadanía sepulte a quienes han llevado al país a la situación de inseguridad, de corrupción, de atraso en educación y salud en que se encuentra.

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