OPINIÓN | Luis Ángeles Laynes: “Los nombres del terror”  

Para el congresista Carlos Tubino, la estrategia del Gobierno en el Vraem es un fracaso y estima que pasarán 20 años y se seguirá en lo mismo,
OPINIÓN | Luis Ángeles Laynes: "Los nombres del terror"   OPINIÓN | Luis Ángeles Laynes: "Los nombres del terror"  

Los dos últimos atentados perpetrados en el Vraem con un saldo de cuatro policías muertos, en el primero, y seis militares heridos, en el segundo, han dejado para la reflexión algo más que preocupante. La forma cómo el Gobierno ha respondido a los hechos, buscando dar un nombre a los autores de la criminal intervención antes de tocar el fondo del asunto.

El ministro del Interior, Mauro Medina, lo atribuyó a narcotraficantes, mientras que para el Ministerio de Defensa fueron terroristas que actúan como sicarios del  narcotráfico.

No se trata de qué nombre les damos a estos delincuentes que siguen sembrando el terror, matando policías en una zona donde predomina el poder del narcotráfico y los remanentes de Sendero Luminoso liderados por los hermanos Quispe Palomino, que hasta hoy no pueden ser derrotados.

Para el congresista Carlos Tubino, la estrategia del Gobierno en el Vraem es un fracaso y estima que pasarán 20 años y se seguirá en lo mismo, por la desorganización y falta de coherencia con la protección que brinda el Estado en esa zona del país, pues le parece ilógico que existan 57 bases del ejército y cuatro mil militares con logística apropiada, pero prohibidos de actuar contra el narcotráfico.

¿Cómo se explica que un proyecto de ley que autoriza la participación de las Fuerzas Armadas en la interdicción contra el tráfico ilícito de drogas, en zonas en estado de emergencia, no se apruebe aún?

Urge pues decisión política para actuar y enfrentar el problema en una zona que periódicamente sigue tiñéndose de sangre de nuestros policías. El Estado debe reforzar su estrategia para combatir a un enemigo que continúa haciendo de las suyas.

Pero esta estrategia no solo debe ser represiva. La atención del Estado debe darse en todos los campos. Pese a que desde la época de los 80, cuando el senderismo desató la más cruenta ola de terror y muerte en esta parte del país, se hizo ver el olvido en que se encontraban estas poblaciones altoandinas, hoy vemos que esos mismos problemas persisten.

Jhonny Arce Pacheco,  alcalde de Vizcatán del Ene, en la provincia de Satipo, donde se produjo el último ataque, ha reclamado la presencia del Estado, señalando que además de la poca vigilancia policial, no hay carreteras ni infraestructura educativa. Y ha advertido que ello genera las condiciones para un rebrote del terrorismo. Señores del Congreso y del Gobierno, no esperen que eso ocurra.

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