22 Ago, 2017

OPINIÓN | Julio Schiappa: Huelga, separar espinas del trigo

El énfasis de la dirigencia es conquistar espacios institucionales y condiciones que les permitan ser dirigentes de los maestros a largo plazo.

Por: Julio Schiappa

Un nuevo enfoque en la so­lución a la huelga magiste­rial parece el único camino para reiniciar las clases. Si el Estado hace una mazamorra entre conflicto magisterial y lucha antiterrorista seguire­mos en lo mismo. Separar las espinas del trigo es la única receta para una solución pa­cífica al conflicto.

Un primer desencuentro entre Estado y magisterio son los objetivos de cada par­te. Mientras el Minedu centra su negociación con los maes­tros en aspectos salariales, el énfasis de la dirigencia es conquistar espacios institu­cionales y condiciones que les permitan ser dirigentes de los maestros a largo plazo.

Los dirigentes magisteria­les han dado a conocer que su objetivo principal no es salarial. Manifiestan que el reconocimiento de sus di­rigentes y legitimidad de las nuevas agrupaciones magisteriales son metas vi­tales de su movimiento. En buena cuenta aspiran por esa vía a desaparecer toda legitimidad gremial del CEN del Sutep controlado por Pa­tria Roja y ser interlocutores válidos con el Estado para negociar pliegos y reivindicaciones magisteriales. Sue­ñan con la posibilidad de integrarse al directorio de la Derrama Magisterial, vaca lechera que también controla el Sutep oficial.

¿Qué gana el gobierno y el Estado respaldando la le­galidad de una dirigencia, elegida sin elecciones demo­cráticas, que tiene 46 años en el poder como el CEN del Sutep? ¿No podría iniciarse un proceso de elección uni­versal y directa de dirigen­cias para uno, dos o tres sin­dicatos magisteriales?

Un segundo desencuentro es el de la evaluación do­cente, esto es, un mecanis­mo de control de calidad que juzgará si un profesor está capacitado para ense­ñar o no. Los maestros no se oponen a la evaluación sino a sus consecuencias: el despido si uno no pasa 3 exámenes y pruebas en aula. Para los tecnócratas este es un punto no nego­ciable. Por él las escuelas siguen paradas. Sin embar­go, pueden contemplarse programas de entrena­miento para puestos como auxiliares, especialistas en materias como oficios, asistencia agrícola y otras líneas educativas fuera de la carrera magisterial. En­contrar una solución a este y otros temas, es a lo que deberían abocarse los tecnócratas del Ministerio de Edu­cación. Buscando un rumbo de solución pacífica al con­flicto, separando las espigas del trigo.

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