24 Oct, 2017

OPINIÓN | Julio Schiappa: Gas, paiches y charapitas

solo un millón de instalaciones domésticas hasta el 2021. Además, sus métodos de administración de cuentas y servicio al cliente generan mucha desconfianza en los usuarios

Es hora de que el Perú revise su agenda para el uso domiciliario del gas natural: solo 1% de hogares del país, concentrados en Lima, reciben sus beneficios. Se exporta el 70% a México y un 30% a otros países.

Bolivia y otros países siguen políticas centradas en el uso doméstico del gas, porque transforma la vida de la gente y mejora las condiciones de vida. Bolivia tiene 3.5 millones de usuarios y sigue ampliando su consumo vehicular.

Los expertos peruanos indican que el Perú casi no ha gastado sus reservas probadas de 16.1 trillones de pies cúbicos de gas provenientes de los lotes ubicados en la selva sur. Desde 1994, solo ha consumido 2 trillones de esas reservas.

No solo eso, PPK anunció hace meses que los chinos, concesionarios del Lote 58, le han anunciado que hay 4 trillones más de reservas en ese lote. El segundo tesoro de Atahualpa bajo el verde y bello piso de la Amazonía, en gas para decenas de años.

Por eso los expertos insisten que hay que cambiar la política pactada con los colombianos de Cálidda: solo un millón de instalaciones domésticas hasta el 2021. Además, sus métodos de administración de cuentas y servicio al cliente generan mucha desconfianza en los usuarios peruanos. Basta recordar cómo dejaron fuera de beneficios de descuentos a 50,000 clientes de Comas y otras zonas del norte de Lima. Al final, el gobierno tuvo que intervenir por la ola de protestas –con razón– de los usuarios.

Bastante se ha discutido las exportaciones con truco de gas a México (iban a otros países entregando gas con rebaja que era solo para el mercado azteca), deberían renegociarse los contratos y aplicarlos con candado. No queremos otro manejo tributario, tipo LATAM para el gas.

Finalmente, resulta absurdo oponer la política de exportaciones a la del consumo doméstico. Se pueden tener dos prioridades simultáneas. Pero la expansión doméstica camina como una tortuga charapita, mientras las exportaciones corren como un gigantesco paiche. Eso es lo que debemos cambiar.