20 Mar, 2018

OPINIÓN | Julio Schiappa: ‘El Brujo’ César Villanueva

Una red caminera de 600 kilómetros le dio acceso al mercado a pueblos y provincias.

Nombrado multipartidariamente para ser portavoz de la propuesta de vacar al presidente, César Villanueva, ha tomado en sus manos la tarea con el entusiasmo con que dirigió la Región San Martín, fue premier de la República y hoy activo congresista de Alianza para el Progreso.

Es especialista en realizar imposibles, de convencer a los peores enemigos de trabajar juntos, todo con una armonía propia de Suiza y no del Perú, como me comentaba un amigo recién llegado de los Alpes.

Cuál es el secreto de César Villanueva, un bien plantado y maduro charapa, de ancestros cajamarquinos, como más del 60 por ciento de los sanmartinenses, quien sigue siendo un referente de liderazgo en su Región San Martín, por haber llevado adelante una gestión de gobierno signada por resultados espectaculares? Un carácter pausado que es empático con la gente, una pasión por el Perú que él llama ‘Amazónica’ (seguramente por su vínculo telúrico con bosques y ríos), un sentido de la estrategia y la planificación adquirido en sus años en el INP y en la dirección de CEDISA, una ONG que ha sido siempre sostenible en los años que la dirigió.

Los colaboradores más cercanos a César Villanueva en San Martín lo llaman ‘El Brujo’. Cuando el MRTA y Sendero asaltaban pueblos y ciudades y jugaban alianzas con Escobar y los narcos  colombianos, Villanueva predicaba desarrollo con proyectos exitosos, inspirando esperanza a los campesinos.

Su sueño de desarrollo se cumplió plenamente cuando fue presidente regional: logró desterrar la coca en una mayoría de parcelas y sustituirla con el riquísimo cacao de su tierra.

Una red caminera de 600 kilómetros le dio acceso al mercado a pueblos y provincias. Elemento clave, porque la incomunicación por tierra no permitía llegar a los consumidores con el café exquisito de Lamas y otras zonas, menos aún con el cacao. En un clima de progreso, el turismo se multiplicó, la prosperidad y fama de la región atrajo miles de visitantes, creándose empleos y pequeños negocios.

La fama de BRUJO se consolidó, si faltaba dinero para obras ideaba salidas como la que convirtió una exoneración del IGV en un fideicomiso para hacer 37 puentes y 600 kilómetros de vías. Si había que hablar con los ministros de Alan García, Villanueva les tocaba la puerta. ‘El Brujo’ tenía un toque de hechizo dirigido al bolsillo del Gobierno.

En estos días de terrible prueba para el Perú, un líder curtido como Villanueva está al frente de la batalla por crear un nuevo gobierno que deje de lado el descarado lobismo que se ha metido en el poder. Esperemos su toque de brujería para que él y sus compañeros parlamentarios echen a los mercaderes del templo.