26 Abr, 2017

OPINIÓN | Juan Carlos Ruiz Rivas: ¿Gestión o control?

Sorprende que el equipo de lujo del gobierno fuera capaz de proponer que Contraloría haga control simultáneo “vinculante”, sabiendo perfectamente que no existe...

Por Juan Carlos Ruiz Rivas

El tema que más enfrentó a funcionarios de la PCM y el Congreso de la República estos días de debate del proyecto de Ley de la Reconstrucción, presentado por el Ejecutivo y reescrito por la Comisión de Constitución del Legislativo, fue el control gubernamental.

Sorprende que el equipo de lujo del gobierno fuera capaz de proponer que Contraloría haga control simultáneo “vinculante”, sabiendo perfectamente que no existe tal posibilidad. La razón es sencilla: Si convertimos a la Contraloría en parte de la gestión, no tendría ningún sentido que haga control posterior. Sería juez y parte.

El control posterior es la razón de ser de los órganos de control en el mundo. Es la manera de identificar hallazgos y responsables en la gestión pública. Por ello fue absurdo que el proyecto suprimiera el control posterior. Bajo esta lógica, si había actos de corrupción, estos nunca serían derivados a Fiscalía y Poder Judicial, pues no habría forma de identificar los actos delictivos ni a sus actores.

Afortunadamente, el gobierno entró en razón. Se percató de la salvajada de la propuesta y desistió de esta locura escrita en papel y firmada por el mismísimo presidente de la República y el flamante presidente del Consejo de Ministros.

Pero el control simultáneo vinculante como tal es posible dentro de la gestión gubernamental. No corresponde al órgano de control externo (Contraloría), sino al titular de cada institución pública. Esta es la diferencia entre Control Interno y Control Institucional. Las OCI (Oficinas de Control Institucional) que hoy dependen funcionalmente de Contraloría, pero administrativamente  –en  muchos casos– de cada institución, provocan tal confusión, al punto que los organismos públicos no instalan sus propias Oficinas de Control Interno, esas que sí pueden hacer control simultáneo vinculante y dependerían funcional y administrativamente del titular de cada institución pública.

Sorprende que el gobierno no esté enterado de esto. Sorprende que no se percaten que está en su cancha resolverlo y hacer más efectiva la lucha anticorrupción. Sorprende que quieran responsabilizar a otros de sus vacíos institucionales. Sorprende que aún existan funcionarios de carrera, con años de experiencia, que ignoren la naturaleza del control de la gestión pública.

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