21 Dic, 2016

OPINIÓN | Juan Carlos Ruiz: No hay lonche gratis

Cipriani logró captar el interés pú­blico con habilidad. Pero sabemos que este lonchecito navideño no es gratui­to. Estamos convencidos de que su in­vitación tiene un...
basquetbol-en-cd-canto-grande_54b86849885d8

Por Juan Carlos Ruiz

La capacidad del cardenal Juan Luis Cipriani para invitar un lon­checito en casa y promover el tan esperado diálogo político entre los líderes más importantes del país, Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori, es sin duda una jugada maes­tra que vuelve a ponerlo en el centro del ajedrez político.

De haber estado al margen debido a sus infelices declaraciones respecto a la igualdad de género (“las mujeres que se ponen en un escaparate”, ¿lo recuer­dan?) en una radioemisora local, se ubi­ca de pronto en el centro de la alta po­lítica, con su proselitismo católico más.

Confieso que ver la imagen de am­bos líderes arrodillados y rezando en un altar frente a una cruz no me hizo muy feliz. Me recordó el oscurantismo al que nos llevó la historia universal oc­cidental gracias a esta convivencia en­tre Iglesia católica y el poder político.

 Su mayor logro histórico: esas cruza­das que lideraron señores feudales y reyes del Medioevo para que “fieles e infieles” sean salvados por la fuerza de la sinrazón.

Lo cierto es que el cardenal nos hizo pisar tierra. Los poderes fácticos exis­ten. Nuestros líderes arrodillados fren­te al dios del catolicismo renuncian a utilizar los espacios que existen en la democracia para sentarse a dialogar y aceptar que tienen en sus manos una gran responsabilidad frente a quienes votaron por ellos.

El país está primero que los intere­ses políticos, sin duda. Pero, ¿por qué renunciar a los espacios instituciona­les del mundo moderno? ¿Por qué un lonchecito con el cardenal sí es capaz de reunirlos en una mesa, o una sala para ser más exactos? ¿Por qué nues­tros líderes hacen política solo cuando tienen al lado al máximo representan­te de la Iglesia católica? ¿Dónde que­dó el Estado laico que nos trajo la Ilus­tración y la libertad de pensamiento?

Cipriani logró captar el interés pú­blico con habilidad. Pero sabemos que este lonchecito navideño no es gratui­to. Estamos convencidos de que su in­vitación tiene un cañoncito de Castilla bajo la sotana. ¿Qué pedirá a cambio de su gentil invitación? Será cuestión de tiempo saberlo. Lo que nos queda muy claro es que no hay lonche gratis en esta viña del señor.

TAMBIÉN LEE: