11 Ene, 2017

OPINIÓN | Juan Carlos Ruiz: El alan-belaundismo de PPK

"Sendero Luminoso es un claro ejemplo de ello. Un grupo terrorista que creció gracias a la debilidad mos­trada por el segundo belaundismo y el primer alanismo..."

Un poco de historia del Perú nos revela que go­biernos débiles sin capacidad para solucionar problemas incuban protestas sociales que de­generan en expresiones radicales que, si no son controladas a tiempo, se transforman en terrorismo contra el Estado y luego contra la gente.

Sendero Luminoso es un claro ejemplo de ello. Un grupo terrorista que creció gracias a la debilidad mos­trada por el segundo belaundismo y el primer alanismo para contrarrestar su accionar antisistema. Nuestras autoridades de entonces no lograban comprender su mentalidad ni las razones que explicaban por qué algu­nos peruanos terminaron creyéndoles y siguiéndolos en esta demencial guerra. Y respondieron a esta violencia con más violencia, sin utilizar la inteligencia para neu­tralizar aquellos conceptos que se escondían tras sus consignas. El fujimorismo, mal que bien, logró derro­tarlos. Pero lo hizo cuando utilizó como arma principal la inteligencia. Fracasó cuando solo utilizó la violencia.

Lo cierto es que, cuando escuchamos al ministro del Interior confirmar que los actos de violencia que se die­ron hace unos días en Puente Piedra estuvieron infil­trados por grupos radicales (hablamos de Sendero Lu­minoso, por cierto, que está realizando acción política en nuestras narices y en nuestras calles, sin que ninguna au­toridad haga nada al respecto), y nos dice que los tiene identi­ficados, no entende­mos por qué no hay procesos penales y cárcel efectiva para estos terroristas que buscan, evi­dentemente, volver a teñir de sangre nuestras calles.

Lamentablemente, en el tema de seguridad interna, el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, a falta de una iden­tidad gubernamental y un perfil propio, parece conver­tirse cada día más en una especie de alan-belaundismo, pero en su versión trágica, que es peor que la dramáti­ca versión que tuvimos de ambos en la década de los 80.

Tal vez sería bueno que el Acuerdo Nacional incor­pore en los temas de seguridad interna un conjun­to de políticas públicas que definan una estrategia ideológica y política para contrarrestar como Esta­do-Nación el accionar político que sí viene realizan­do Sendero en nuestras calles. Sería bueno que pidan consejo a aquellos fujimoristas que hicieron bien las cosas cuando se derrotó al terrorismo. Sería bueno que nos dejemos de estupideces y superemos esa ab­surda dicotomía fujimorismo-antifujimorismo cuan­do de defender la patria se trata.