OPINIÓN | Juan Carlos Ruiz: Amor que da cólera

Si el ministro de Defensa, quien tiene bajo su mando tres de los cuatro servicios de inteligencia del país, desconoce cuál es el manejo del sistema nacional...

Por Juan Carlos Ruiz

Son tiempos difíciles para un Go­bierno con incapacidad de reac­ción frente a la adversidad y la cri­sis. Tiempos en los que un asesor presidencial quiso hacer el negociazo de su vida a costa de nuestra salud pública. Tiempos en los que la ex primera dama abandona el país sin dar explicación y en sus propias narices. Tiempos en los que un ministro del Gobierno anterior se atribuye una reforma de la Educación que no vemos a simple vista, sin evitar negociazos en la compra de computa­doras de su propio sector.

Son tiempos en los que las calles cada día son más violentas y el ministro del In­terior no logra darnos la seguridad que buscamos. Son tiempos en los cuales el ministro de Economía considera que pa­gar un IGV Justo es inadecuado, porque afecta la caja con la que pagan sueldos a burócratas que prefieren maltratar ciu­dadanos que a servirlos.

La cereza del postre la puso esta se­mana el hoy exministro de Defensa, Mariano González, al contratar los ser­vicios especializados de su enamorada de turno como asesora de su propio des­pacho. Pero lo que resulta alucinante es que haya sido el propio Gobierno el que autorizó sus declaraciones públicas ese domingo, en vivo y en directo.

Que dijera que no hubo delito ni con­flicto de interés, sino un “hecho de amor” ya era un argumento bastante débil. Que dijera que el primer ministro lo sabía des­de hace algunos días fue un lamentable desliz. Pero que atribuyera el registro de su paseo por el malecón a un seguimien­to realizado por un servicio de inteligen­cia del Gobierno, eso ya resultó atroz.

Si el ministro de Defensa, quien tiene bajo su mando tres de los cuatro servicios de inteligencia del país, desconoce cuál es el manejo del sistema nacional de inteli­gencia, pues que Dios nos coja confesados frente al apetito de los vecinos más bélicos.

Lo cierto es que el Gobierno de turno debería evaluar de inmediato a sus minis­tros con todas las pruebas intelectuales y psicológicas que fueran necesarias. De ma­nera que pueda cambiarlos, de ser necesa­rio, para evitar otro papelón como el que protagonizó el exministro González, supo­nemos que por una imprevista sobredosis de amor… Un amor que da cólera.

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