OPINIÓN | Jorge Rojas Orrillo: Con Paolo o sin Paolo (II)

EL equipo son once jugadores en el campo, pero es más que eso, intervienen el cuerpo técnico encabezado por Gareca, hasta la misma hinchada.
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Hace una semana, en esta misma columna, mencioné la importancia de conservar el espíritu del equipo, y la organización jerárquica que todo conjunto de personas necesita para alcanzar objetivos.

Paolo Guerrero, sí es una pieza fundamental; sin embargo, no es imprescindible para el equipo. Recordemos, que la selección peruana jugó el repechaje sin él y logramos clasificar.

Por otro lado, solo estamos consiguiendo menoscabar la moral del equipo impulsando a la selección con un solo jugador.

EL equipo son once jugadores en el campo, pero es más que eso, intervienen el cuerpo técnico encabezado por Gareca, hasta la misma hinchada.

Los ídolos de fútbol son atemporales cuando marcan historia, como un Diego Armando Maradona, Ronaldo, un ‘Nene’ Cubillas, entre otros.

Ojo, ninguno de ellos triunfó sin un equipo que “jugaba” a su alrededor. En ese sentido,  deberíamos como afición y también medios de comunicación enfocarnos en alentar la totalidad del plantel. Es cierto, existe una gran campaña publicitaria con las madres de los jugadores aprovechando el tema de “genero”, sin embargo, el fútbol lo juegan los seleccionados, son ellos quienes deben recibir todas nuestras buenas vibras y mayores parabienes.

Un dato importante, es al parecer el portero Pedro Gallese, quien tampoco podría participar del mundial por un tema de paternidad.

Es decir, la selección en lugar de concentrarse en los partidos del mundial, hasta el día de hoy ha vivido un ida y vuelta de acuerdo con el tema “Paolo Guerrero”. Siempre será nuestro capitán; sin embargo, los intereses del país están por encima de un solo jugador.

¿Se imaginan a la selección peruana jugando cuartos de final o semifinales? Sí es posible, pero todo el equipo debe estar enfocado y compenetrado con esos objetivos y dejar de lado la discusión “vanal” si Paolo consumió o no un mate de coca. Es hora de voltear la página y mirar hacia adelante.

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