Jorge Rojas Orrillo

OPINIÓN | Jorge Rojas Orillo: “Los audios teledirigidos y más”

By Carla Inga

August 04, 2018

Cuando la política entra en las investigaciones judiciales, estas terminan siendo direccionadas. Los audios cumplieron su cometido a partir de hacerse conocidos y enterarnos de la podredumbre que existía en el Consejo Nacional de la Magistratura.

Luego, hemos visto que selectivamente han venido golpeando uno a uno a personajes relacionados a la política peruana y al deporte nacional, entre otros, que lo único que han hecho es marcar día a día una agenda que nos distrae del principal tema de fondo, la corrupción.

En ese sentido, las autoridades competentes deberían instar a quienes administran el “pack de audios” que se haga de conocimiento público la totalidad de las grabaciones. No necesitas de muchos recursos, más que una cuenta de video en YouTube u otra comercial y que todos los medios puedan a partir de ahí iniciar sus reportes, informes o notas.

Y respecto a las entidades competentes como el Ministerio Público, Policía Nacional, Congreso de la República, para que puedan iniciar las investigaciones o denuncias del caso. Pero vivir un día a día con audios de diferente índole, algunos sin ninguna implicancia legal pero sí política, nos desvía de los principales casos de corrupción del país, como son Lava Jato y Odebrecht, donde están vinculados los verdaderos peces gordos de la corrupción.

Es la oportunidad del actual fiscal de la Nación para poner en orden este descalabro institucional que tanto daño nos hace a la conciencia colectiva del país y, lo peor, retrasando su crecimiento. Ahora, el caso Oviedo y los audios dejan explícitamente un favor considerable a jueces y fiscales, con la finalidad de mantener control político y judicial sobre las instancias que investigan los diversos casos que involucran al presidente de la FPF.

Los procesos que vinculan a los congresistas, deportistas y demás, ponen en evidencia una red de poder político que gestionaba todo tipo de favorecimientos, incluso enrumbando en contra de la corriente misma de la justicia. Los responsables deberán recibir la sanción, para que estos sucesos no vuelvan a suceder y no quede impune nunca más la corrupción.