OPINIÓN | Javier Zúñiga: ¿Cómo deberán aplicarse los impuestos?

“El aumento del impuesto selectivo al consumo (ISC) sobre algunos productos de la economía ha sorprendido a muchos…”

Por Javier Zúñiga / economista

El aumento del impuesto selectivo al consumo (ISC) sobre algunos productos de la economía ha sorprendido a muchos. El Gobierno había comunicado su intención de mejorar la recaudación fiscal, con el objetivo de reducir el déficit fiscal, sin tocar los impuestos; sin embargo, la primera medida rea­lizada por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) fue todo lo contrario.

El alza de impuestos sobre las bebidas alcohólicas y no alco­hólicas tiene como justificación reducir la obesidad nacional; mientras que la contaminación ambiental fue el sustento para el aumento del impuesto al combustible. Sin embargo, lo que la población está observando es que la necesidad de recaudar es para corregir el déficit fiscal.

El alza del impuesto sobre los combustibles se ha dado en un contexto en el cual el precio del barril de petróleo está aumentando, habiendo alcanzado los USD 79 a mediados de mayo 2018. Esto puede afectar negativamente el precio de los alimentos en general. Un ejemplo de ello es lo sucedido en México que, en junio 2017, la inflación alcanzó 6.31%, debido al aumento del precio de la gasolina en 20%. El “gasolinazo” ocurrido en México generó un aumento en productos del  agro, debido al mayor costo del transporte. Es así que en el 2017, México alcanzó una inflación anual de 9.61%, la más alta desde el año 2000.

La intención del Gobierno de reducir el déficit fiscal podría ser adecuada, pero la manera en la que se piensa realizar no es la más óptima. El poseer un déficit fiscal en las cuentas nacionales significa que se gasta más de lo que se recauda, entonces lo primero que se debe hacer es reducir los gastos.

La ampliación de la base tributaria se puede lograr con la incorporación del sector informal. Hoy en día, dentro de las 2.4 millones de empresas que existen en el país, el 95% son mypes.

Para que ellas puedan formalizarse se debe brindar una mayor rapidez en la tramitación administrativa. La incorporación de estas empresas al sector formal traería doble beneficio. En pri­mer lugar, el pago del IGV significaría una mayor recaudación por parte del Estado; y en segundo lugar, estas nuevas empre­sas solicitarían recibos a proveedores corrigiendo la elusión y evasión de impuestos se reduciría considerablemente.

 

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