OPINIÓN | Jaime O. Salomon: Ciega, sorda y muda

Aparentemente la testarudez está avocándolos a quebrar con celeridad los talones del Ejecutivo, capaz por el ánimo de salir airosos gracias a los trámites de ciertos juristas para que sigan en libertad.

Por Jaime O. Salomon / Phd analista político

Aparentemente la testarudez está avocándolos a quebrar con celeridad los talones del Ejecutivo, capaz por el ánimo de salir airosos gracias a los trámites de ciertos juristas para que sigan en libertad.

Fácil situación para algunos elegidos, por el ambiente dónde la Monarca suministra a sus súbditos lo que les es necesario, in­cluida la posibilidad de mantenerse dentro de la concentración del poder; y a cambio permitan la lenta absorción de su bulbo raquídeo, que por lógica ya derivó en la pérdida de personalidad.

Y retrocedamos a la época del Homo sapiens, dónde tenían un cerebro chiquito y muchos dientes en la mandíbula para poder procesar su comida. Claro, hace 300 millones de años les funcionaba el cerebro “reptil” y no existía la capacidad de comprender.

Una cosa es tener miradas distintas y pensar en el Perú, y otra es que el grupo instrumente el qué pensar, generando repentinas afonías cuando las papas les queman.

Solo analicemos la presentación del gabinete Villanueva del pasado miércoles sobre la Reconstrucción con Cam­bios y la del viernes sobre el presupuesto 2019. En una de ellas llamó la atención la baja presencia de congresistas mientras explicaban el origen de los números. ¿Será con­secuencia de los cabezazos que se profesaron en el pasillo del Congreso dos miembros Fujimoristas? ¿Qué será?

Con gran capacidad de olvido o remembrando a los anti­guos humanos, ellos mismos criticaron el avance de la re­construcción y hasta fueron agresivos hacia la investidura del Ejecutivo. Escopeta que por un lado tira piedras y por otro exige rapidez en el andar; que rompe diálogos y por otro exige tender puentes democráticos. Qué testarudez.

Tal es el caso que en el 2017 la mayoría congresal negó la solicitud del Ejecutivo para simplificar el sistema de elabora­ción, revisión y aprobación de expedientes técnicos y ejecu­ción con apoyo de veedores de la sociedad, incluidos los cole­gios profesionales. El expediente es la partida de nacimiento de las obras; solo se puede intervenir si existen. En esa época, el Congreso solicitó que se siga con el proceso estándar, que implica de doce a 18 meses de trabajo en el trámite.

Dejen la sordera selectiva, hablen de manera pertinente y eviten la ceguera política.

 

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