13 Ene, 2018

OPINIÓN | Hernando Tavera: Terremotos más, terremotos menos

Este nuevo evento sísmico nos debe recordar a todos que ellos no tienen fechas ni horas de ocurrencia, simplemente lo hacen cuando las rocas que componen las placas

Recién empezamos el año 2018 y la Tierra vuelve a llamar nuestra atención, un terremoto de magnitud 7.6 Mw ocurre en la placa del Caribe y alerta a todos los países ubicados en torno a esta placa. Este evento ocurrió a solo 10 km de profundidad y por estar su epicentro a distancias mayores 300 km de los bordes costeros de países como México, Honduras, Cuba, Guatemala, El Salvador, Jamaica y Nicaragua, no produjo intensidades altas de sacudimiento del suelo como para producir daños en las principales ciudades de estos países. Sin embargo, el Centro de Alertas de Tsunami del Pacífico, emitió alerta de tsunamis, pero dos horas después fue anulada en razón de que el nivel medio de mar no se vería afectado como para producir un tsunami que represente peligro. Por ejemplo, las autoridades mexicanas indicaron la ocurrencia de oleajes con alturas menores a 1 metro, lo que no representaría peligro alguno para la población.

Este nuevo evento sísmico nos debe recordar a todos que ellos no tienen fechas ni horas de ocurrencia, simplemente lo hacen cuando las rocas que componen las placas tectónicas sobrepasan su nivel de resistencia en el proceso de acumulación de energía y deformación. Recordemos que el 26 de diciembre del 2004, cuando la población de la región de Sumatra continuaba festejando la Navidad, fue sorprendida por un terremoto de magnitud 9.2 Mw y un tsunami de tal intensidad, que hasta la fecha no se sabe cuántas personas perdieron la vida. Igualmente, en el mes de enero de los años 1958 y 1960, la ciudad de Arequipa fue afectada, en diferente grado, por dos terremotos con magnitudes del orden de 8.0 Mw.

Por otro lado, después del terremoto de Honduras, muchos compatriotas vuelven a recordarse que vivimos en una región altamente sísmica, así mismo comenzamos a exigir a las autoridades, capacitaciones, presupuestos de emergencia y sistemas de alarma sísmica que nos avise la ocurrencia del terremoto. Nuevamente tenemos que recordarle a toda la población, que cuando ocurre un terremoto lo único que ocurre es que el suelo se sacude con mayor o menor intensidad, y si las casas colapsan, las personas pierden la vida. La experiencia ha mostrado que las viviendas colapsan porque usaron materiales inadecuados o lo hicieron sobre suelos  no compactos o en áreas de alto riesgo (cerros). Entonces, lo primero que debemos hacer es exigirnos a nosotros mismos y preguntarnos, ¿que estamos haciendo para no ser afectados por el terremoto? Los terremotos siempre ocurrirán, es parte de la vida del hombre.