6 Ene, 2018

OPINIÓN | Hernando Tavera Huarache: Arequipa y los sismos de enero y febrero

Históricamente la provincia de Arequipa fue afectada en los meses de enero de 1958 y enero de 1960, por eventos sísmicos que alcanzaron magnitudes cercanas a 8.0 grados

Se ha repetido muchas veces y de diferentes maneras, que el borde occidental de América del Sur es altamente sísmica. Arequipa, como departamento, es parte de este borde e históricamente ha sido afectada por sismos de variada magnitud, siendo los mayores quienes han producido diversos niveles de daños en áreas relativamente extensas y por ende, la pérdida de vidas humanas. En este sentido, históricamente la provincia de Arequipa fue afectada en los meses de enero de 1958 y enero de 1960, por eventos sísmicos que alcanzaron magnitudes cercanas a 8.0 grados. El primero de ellos ocurrió a las 14:15 horas causando daños en las iglesias de La Merced, Santo Domingo y Santa Rosa, además muchas viviendas de autoconstrucción en los distritos de Miraflores, Sabandia, Tiabaya y Yarabamba llegaron a colapsar completamente. El sismo de 1960, ocurrió a las 10:40 horas y en este caso, los daños se concentran en las ciudades de Chuquibamba, Caraveli y Cotahuasi, llegando a quedas todas sus viviendas casi en escombros. En la misma ciudad de Arequipa, las viviendas dañadas por el sismo de 1958 se destruyeron completamente. Cerca de un 90% de las viviendas en Tiabaya, Tingo, Huaraguillo, Sachaca, Alata, Arancota, Pampa de camarones, Chullo y Hunter quedaron en ruinas. Todo indica que este terremoto presento mayor magnitud debido a que el sacudimiento del suelo fue percibido en las ciudades de Cusco, Apurímac y Ayacucho. Por la ubicación de las áreas urbanas afectadas, los epicentros fueron ubicado en continente y con ello, se muestra que en la región sur, no solo existen sismos asociados al proceso de convergencia de placas, sino también a la deformación interna de la corteza, próxima a sistemas de fallas como las que se encuentran en el valle del Colca y que pudieron dar origen al sismo de 1960. Los daños debidos a ambos sismos, muestran que las viviendas más afectadas fueron las autoconstruidas y las de sillar con mayor antigüedad. En este escenario es importante evaluar el número de viviendas autoconstruidas que existen en cada distrito del departamento de Arequipa y más aún, en la provincia de Arequipa por la concentración de población inmigrante del interior del país. La ocurrencia de sismos es un proceso de nunca acabar. En este escenario, el historiador Arequipa Juan Carpio Muñoz indica, “cuantas veces los terremotos han destruido Arequipa y el pueblo, con tenacidad y esfuerzo, la han vuelto a poner de pie”. Otros characatos dicen, “no hay mejor alcalde, que un fuerte sismo”, frase para pensar.