OPINIÓN | Guido Aguila Grados: Jugamos como nunca…

Ahora, debemos concentrarnos en los partidos que nos toca a cada uno en nuestras propias canchas. Hacerlo con el mismo ahínco del hincha peruano...
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El Mundial Rusia 2018 envolvió a nuestro país en una vorágine de adrenalina después de treinta y seis años de frustrante espera, la misma que –sin querer– fue emulando las primeras dos palabras de nuestro himno nacional «Largo tiempo….». En líneas generales, podemos decir que esta selección jugó buenos partidos, faltándole la efectividad (salvo el último encuentro) que se requiere en toda competición deportiva. El exjugador de fútbol argentino nacionalizado español Alfredo Di Stéfano, en una de sus memorables frases dijo: «Jugamos como nunca y perdimos como siempre». Imputar esta frase al papel desempeñado a los jugadores peruanos sería un craso error. Es mejor decir: «Jugamos como nunca, perdimos, pero aprendimos». En consecuencia, el sueño de destacar en una competencia internacional solo ha sido pospuesto.

Ahora, debemos concentrarnos en los partidos que nos toca a cada uno en nuestras propias canchas. Hacerlo con el mismo ahínco del hincha peruano, aquel que con júbilo y emoción le ha replicado a todas las naciones partícipes de este mundial que ser peruano es tener entrega. No olvidemos que tenemos puntos que están pendientes en la agenda nacional y es necesario poner en mayúsculas determinadas temáticas que ya han sido advertidas por la ciudadanía y autoridades, pero que requieren de acciones a ser ejecutadas pronto. Por ejemplo: lo concerniente a los narcoterroristas en el VRAEM, la preocupante situación de la inseguridad ciudadana, la optimización del sistema de justicia, entre otras materias neurálgicas como la educación.

Creemos que la atención a muchos de estos temas requiere de mejores y mayores estrategias por parte de quienes crean la ley. Ello se aplica a través de las políticas públicas donde participan tanto la tribuna del Poder Legislativo como del Poder Ejecutivo. Así, tenemos los casos referentes a los textos escolares donde renace la tensión respecto a decidir lo que es mejor para los menores en cuanto a diversos temas, siendo el de sexualidad el más álgido en los debates entre los especialistas, sean psicólogos, maestros o políticos. En fin, el tema es de largo aliento. Lamentablemente, los alumnos no pueden esperar. Y si a esto le sumamos un nuevo estancamiento en la continuidad de las clases, el panorama de la educación pierde por goleada.

El tamiz de constitucionalidad de este asunto y de muchos otros resulta de necesaria aplicación. He ahí la importancia del derecho constitucional. Por ello, el “partido” que nos trae el Estado Constitucional de Derecho debe ser jugado en clara unión de todos sus actores: políticos, magistrados, profesionales y ciudadanos. Afrontemos los retos de nuestra agenda nacional, nuestros errores son recurrentes y ya están identificados. Invocamos también efectividad en las políticas por parte del Estado, aquella efectividad que le faltó a nuestra selección peruana para marcar los goles y seguir avanzando. Que no nos suceda, esta vez, como país. ❖* Miembro del Consejo Nacional de la Magistratura

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