OPINIÓN | Giovany Rocío: Una Marathon a la estupidez

Mientras escribo esta columna, un mediocre disertador trata desde su escaño, adornándose con citas rebuscadas, apoyar su exposición

Unos a favor y pocos en contra, pero nada de concreto, y frente a mi computadora me veo en la obligación de escribir una crónica de un partido de fútbol, el cual no sé el resultado. Pero mientras me lean, ya sabremos el resultado, de lo que si nadie estará seguro, si existió un ganador o un perdedor.

 

Pero quizá pueda hacer un resumen de lo que sí creo que todos los peruanos deben saber, pues fui testigo en vivo del elefante blanco de mayor despilfarro de las últimas décadas. Debo contar que cuando estaba camino al Amazonas (Brasil) con mi padre, nos fuimos manejando desde Cusco hasta Río Branco, la famosa carretera Interoceánica, una carretera que sin duda alguna es un insulto a los principios básicos de la inversión pública y lo que se necesita, según el SNIP (el mismo que fue obviado).

 

Que tiene como principal motor a cuántas personas benefician, durante esas largas horas de manejo en el 2014, nos habremos cruzado con no más de 30 vehículos en el lado peruano. Se proyectaron en un inicio gastar 800 millones de dólares, posteriormente se terminaron luego de más de 15 adendas, en 4 mil millones de dólares, vale decir 5 veces más el valor proyectado.

 

Por poner un ejemplo, la continuación de la Vía Expresa Sur que beneficiaría a 2 millones de limeños, dándoles una hora más de vida diaria, cuesta el 3% de lo que se gastó en esa obra.

 

Una lluvia de millones en la que están casi todos involucrados.

 

Pero vamos hablar de algo más cercano. Somos capaces de sentar a un Presidente, vacarlo o no, poner frente a un televisor a todo el país, sin embargo no somos capaces de anular un peaje que a todas luces tiene decenas de brillos de corrupción y que en dos años se ha incrementado en un 66%. Y paso de 30 a 40 años y elimino la construcción del metropolitano II, que uniría toda la Panamericana desde Lurín hasta Ancón.

 

Qué hay detrás, porque ese tema no se toca.

 

Seguimos enfrascados en minucias, quizá con un nuevo presidente, pero los problemas que tienen que ver con el ciudadano de a pie, absolutamente poco o nada importan.

TAMBIÉN PUEDES LEER: