7 Abr, 2018

OPINIÓN | Giovany Rocío: Ángeles y Demonios

Estos demonios, son lerdos, intransigentes, y muchos de ellos ni siquiera saben prender una computadora.
OPINIÓN | Giovany Rocío: Ángeles y Demonios
OPINIÓN | Giovany Rocío: Ángeles y Demonios

En el desarrollo de mi vida profesional, encuentro en la Administración Pública a dos tipos bien marcados de funcionarios, a los que yo llamo Ángeles y Demonios.

Con la remoción del presidente, esto debe servir de ejemplo para poner en tela de juicio a todos aquellos burócratas a quienes por años, el haber ganado una plaza, los convierte en una paria dentro de la administración pública.

Estos demonios, son lerdos, intransigentes, y muchos de ellos ni siquiera saben prender una computadora. Eso sí, los hay viejos y los hay jóvenes. La edad no discrimina, pero son el mayor flagelo de hacer un Estado dinámico que priorice la formalización.

Y claro, cada cierto tiempo aparecen ángeles, siempre dispuestos a servir, a agilizar las cosas. Hace poco la Municipalidad de Magdalena del Mar fue premiada por Indecopi, porque entre otras cosas, en cuestión de minutos puedes formalizar tu negocio. Ojalá otras instituciones tomaran estos ejemplos.

Es curioso que el Ministerio de Trabajo sea la institución más ineficiente del Estado, quizás de la mano con algunas dependencias, versus la Sunat, que sin duda es la entidad del Estado que es más eficiente… y de lejos.

También es importante resaltar al Poder Judicial, a cargo del doctor Duberly Rodríguez, que sin duda alguna, los cambios que está tratando de implementar –muchos de ellos en práctica–, son un ejemplo de lo que un buen líder puede hacer. Ojalá el Ministerio de Economía y el Congreso aprendan cómo se pueden obtener reformas que lo saquen de su aletargado accionar.

Mucho bien le hace estas implementaciones a un siempre cuestionado Poder Judicial, y que esto se convierta en políticas públicas y no se paralicen por quien tome el mando.

Sería bueno que la Contraloría sepa qué funcionario ni siquiera sabe poner en funcionamiento una computadora y menos usar el programa Word, que ya es bastante poco. Esa gente debería estar hace rato en su casa y no administrando la gestión pública.