OPINIÓN | ¿Ganará la izquierda el 2021?, la palabra de Carlos de la Puente

Uno de los más prestigiosos economistas peruanos, me decía el otro día que él no creía que la izquierda podría ga­nar las elecciones en nues­tro país.

Uno de los más prestigiosos economistas peruanos, un hombre experto en polí­ticas públicas, me decía el otro día que él no creía que la izquierda podría ga­nar las elecciones en nues­tro país porque “la mayoría de peruanos no quiere más Estado”. “Solo un 25% a lo más”, continuaba mi inter­locutor, “quiere más Estado. En la sierra sur sí, pero en el resto del país no”. El razona­miento de mi amigo, cierto en sus premisas, es falaz y contiene uno de los malen­tendidos más comunes en nuestra discusión pública.

El reclamo por más Es­tado es solo la parte más superficial del espíritu iz­quierdista de nuestro país. La parte más profunda y du­radera de ese espíritu es más bien un rechazo a la desigualdad y la discrimina­ción, sobre todo la vincula­da a los estereotipos racia­les. De manera que podría ser cierto que la mayoría de la gente en nuestro país desconfíe de las empresas y las instituciones del Esta­do. Una desconfianza com­prensible y por demás ra­cional. Pero a lo que no va a renunciar la gente es a la mortificación por desigual­dades que intuitivamente consideran ilegítimas.

El problema es que ese debate tan necesario y sa­ludable entre derecha e izquierda ha sido distor­sionado y se ha converti­do en el Perú en un debate entre mercado vs. Estado. Es decir, un debate que de­bería ser sobre los fines se ha convertido en un deba­te sobre los medios. Es una distorsión porque Estado y mercado son solo los me­dios para alcanzar la socie­dad en la que queremos vi­vir, y los medios se pueden cambiar. Si bien es cierto que los fines que persigue la derecha solo pueden rea­lizarse con el mercado, en cambio no hay evidencias de que las empresas y las instituciones del Estado ha­yan servido en el Perú para reducir la desigualdad y los abusos. La izquierda perua­na sufre el mismo problema que las izquierdas de otros lugares: no sabe con preci­sión qué políticas públicas pueden realizar sus ideales de una sociedad más iguali­taria. Pero los ideales y las mortificaciones que les die­ron origen siguen allí.

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