OPINIÓN | Fallo contra la impunidad, la palabra de Michelle Meza

Han pasado 11 años desde que diversas voces advirtieron so­bre el robo con fachada de con­cesión que se estaba producien­do en favor de la empresa Convial.

Han pasado 11 años desde que diversas voces advirtieron so­bre el robo con fachada de con­cesión que se estaba producien­do en favor de la empresa Convial para la construcción de la Vía Expresa del Callao, bajo el mandato de su exalcalde Alex Kou­ri. Once. Y catorce años es lo que se tardó la justicia peruana en condenar a un personaje que hizo de la política su negocio, y del peaje su principal fuente de ingresos ante los ali­caídos sensores anticorrupción de nuestro aparato de justicia.

Ya en el 2005, Pedro Francke sugería que la arbitraria instalación del peaje que vino en paquete con dicha concesión no pa­recía otra cosa que un bochornoso negocio en favor de la empresa, en claro detrimen­to de los bolsillos ciudadanos. Hoy, gracias a la decente labor del fiscal de la Cuarta Sala Penal Liquidadora, Martín Salas Zegarra, la estafa que le costó al Estado 33 millones de soles ha encontrado una sentencia conde­natoria contra el exburgomaestre: 5 años de prisión efectiva y una reparación civil de 26 millones de soles.

¿Por qué la sentencia de este fiscal es cla­ve para el país? La resolución en sí puede pa­recer escueta e insatisfactoria en tanto sólo otorga 5 años de pena privativa a quien robó millones de soles al Estado, además de inha­bilitarlo sólo 3 años de ejercer cargos públi­cos. De acuerdo. Sin embargo, el valor ulte­rior de este fallo recae en el ajusticiamiento sin precedentes de una autoridad política blindada por una macroestructura de argo­llas construida desde el poder para quienes aspiran no servir, sino servirse de él. En ese sentido, la sentencia del fiscal Salas marca un hito ejemplar en la impartición de justi­cia, independiente de cualquier poder po­lítico-fáctico; una temeraria respuesta a la política empanta nada con la mafia organiza­da y una auténtica joya declaratoria contra la impunidad de la corruptela en manos de personajes políticos. Sea quien sea.

Aún vivimos en un país tolerante a la co­rrupción. Hemos visto en la reciente cam­paña electoral cómo, quienes no pueden justificar sus fondos, postulan a la presi­dencia de la República sin mínima pes­quisa de las autoridades, y no es casua­lidad que el mismo Kouri haya aspirado a la casa de Pizarro. Por ello, ahí donde nuestro sistema de justicia nos condena a coexistir con la impunidad, fallos valien­tes como del fiscal Salas nos devuelven la confianza y otorgan una respuesta con­tundente a quienes hoy hacen de la po­lítica su mejor negocio.

 

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