OPINIÓN | Este 26 de noviembre, marcha contra la violencia machista: todas de luto: #VivasNosQueremos, por Liz Meléndez

Se tiene que desmontar el orden social, po­lítico, cultural y económico que organi­za de forma desigual la vida de las mu­jeres. Es decir, necesitamos un cambio más profundo

Por Liz Meléndez

Alrededor del 25 de noviem­bre, en diferentes países del mundo, se organizan acciones para conmemorar el Día in­ternacional de la no violencia contra las mujeres; evidenciándose, de esta mane­ra, que la lucha por la igualdad es global.

El acoso sexual callejero, el acoso po­lítico a mujeres autoridades, la violencia en las relaciones de pareja, la violencia familiar, las diferentes formas de violen­cia sexual, la violencia física o psicológica (ya sea en el espacio público o privado), el hostigamiento laboral, la explotación sexual, la trata de mujeres, la lesbofobia, la transfobia, son algunas expresiones de la violencia machista, cuya prevalencia puede tener como resultado la muerte de las mujeres.

Es decir, los más de 100 feminicidios y 204 tentativas de este crimen que se re­gistran este año en el Perú y los miles que se cuentan en el mundo, no son hechos ais­lados, sino resultado de un espiral de vio­lencia que afecta a las mujeres, tan solo por el hecho de serlo, en sociedades misó­ginas, tutelares y en donde el patriarcado se reinventa cada día, encontrando en la violencia –cada vez más cruel- un dispo­sitivo de sanción.

A pesar de este panorama no podemos decir que no hemos avanzado, tras casi 4 décadas de luchas de los movimientos fe­ministas tenemos un importante aparato jurídico normativo y un inicial pero progre­sivo rechazo a la violencia.

Sin embargo, sabemos también que necesitamos traspasar lo normativo y el discurso políticamente correcto. Se tiene que desmontar el orden social, po­lítico, cultural y económico que organi­za de forma desigual la vida de las mu­jeres. Es decir, necesitamos un cambio más profundo, estructural.

Uno de los caminos es seguir rompien­do con la indiferencia. Si la impunidad es un aliado del machismo, la toleran­cia social o la relativización de la violen­cia también lo es.

Incrementar la sanción moral y ética frente a la violencia, pero a la vez inter­pelar al Estado en sus obligaciones es lo que busca el Colectivo 25 de Noviembre, que organiza la Marcha contra las violen­cias: Todas de Luto, movilización que este año tiene como consigna visibilizar los fe­minicidios y el riesgo de muerte que impli­ca la prevalencia de la violencia y un Esta­do aún débil para enfrentarla.

Lo simbólico de esta marcha es que in­vita a las personas asistentes a ir de luto, como medio de protesta, indignación y re­pudio a la violencia machista; en nombre de quienes ya no tienen voz y como ex­presión de rechazo social a la misoginia. La cita es el próximo sábado 26, a las 3:30 de la tarde, el punto de encuentro es la Plaza San Martín, desde donde a una sola voz y de luto diremos: #VivasNosQueremos.

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