OPINIÓN | Alan Salinas: ¿Dónde está el Estado para con las niñas y las mujeres?

¿Qué hace el Estado para erradicar esta situación? Realmente, muy poco.
OPINIÓN | Alan Salinas: ¿Dónde está el Estado para con las niñas y las mujeres? OPINIÓN | Alan Salinas: ¿Dónde está el Estado para con las niñas y las mujeres?

Tenía pensado escribir para esta semana sobre el paro agrario indefinido, pero lo sucedido con la niña Angélica de 11 años, quien fue violada y calcinada por un ser abominable, me indigna (dado que tengo una nena) y me invita a reflexionar y poner en debate lo que se debe hacer sobre este caso, el cual tiene como víctimas –mayoritariamente– a niñas y mujeres adultas.

Según reportes internacionales sobre violación sexual, somos el tercer país a nivel mundial; y el segundo a nivel sudamericano. ¡Qué situación para más preocupante! Me preocupa por el tipo de sociedad que tenemos. Una sociedad enferma y propensa a estos delitos. Y no solo eso, en muchos casos estos delitos quedan impunes.

¿Qué hace el Estado para erradicar esta situación? Realmente, muy poco. Hay trabajos de sensibilización desde el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, pero es insuficiente. Muy insuficiente. Los teléfonos para las denuncias, la mayoría de veces, no están disponibles. Y sus acciones son muy poco visibles. Aparecen solo cuando sucedieron las violaciones y los asesinatos.

Hay que decir la verdad: el Estado ha perdido autoridad y el monopolio de la violencia. Ya no inspira respeto. Esto no solo pasa en el Perú, lo pude apreciar en varios países occidentales que tuve la oportunidad de conocer, pero con el detalle de que en aquellos países se toman medidas severas para intentar remediar la autoridad estatal.

Debemos poner sobre el tapete las fórmulas para combatir la guerra psicológica y material en la que nos pone esta situación de enfermedad social. ¿Qué medidas tomar? Aparte de las medidas de prevención, hay que poner al debate público la castración o la pena de muerte para estos sujetos. Hay que combatirlos, generar en estos seres abominables sensación de zozobra y arrinconamiento. Dirán: ¿y los derechos humanos? Pues les respondo: derechos humanos para los que creen.

Aparte de ello, el Estado debe establecer políticas de salud mental y de género como políticas transversales a los ámbitos nacionales, regionales y locales. Es prioritario. Para el desarrollo

económico de un país necesitamos capital humano con dignidad y en buenas condiciones de salud mental.

¡Es lo que corresponde!

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