OPINIÓN| Dennis Falvy: Es la tecnología…¡Estúpido!

¡Es la economía, estúpido!;  fue la célebre frase  aconsejada  por  James Carville a Bill Clinton, en la  campaña que en 1992.

¡Es la economía, estúpido!;  fue la célebre frase  aconsejada  por  James Carville a Bill Clinton, en la  campaña que en 1992 le impulsó desde su modesto sillón de gobernador de Arkansas hasta el Despacho Oval de la Casa Blanca, dejando relegado al favorito en todas las encuestas, el   republicano George Bush padre, que seguía aferrándose a los éxitos de la política exterior estadounidense como el fin de la Guerra Fría o la  del Golfo Pérsico, olvidándose de los problemas cotidianos y de las necesidades más perentorias de los ciudadanos.

Clinton parapetado en su búnker electoral de Little Rock, asimilaba la frase que le había colgado en un  cuadro en su oficina, su amigo Carville.  “Es la economía, estúpido”. Los tantos ajustes presupuestales para los logros internacionales hizo que el país más poderoso del mundo entrara en recesión, algo terrible para el enorme consumo que distingue a su población.A tantos años de ello y con todo lo que ha venido pasando con la crisis del 2008, de la cual se señala aún no se sale, hay de hecho problemas en muchos países.¿Por qué la coincidencia entre tantos de ellos?

 Un amigo muy cercano me señaló que la mayor rabia, la fijación en los medios, la ola de fake news, la emotividad;  es la que viene  produciendo políticas “anti” algo.¿Qué ha producido este cambio, bastante repentino?Sería tonto culpar a un político X, y pensar que basta deshacernos de él o ella y con eso regresamos a lo normal, como es la cantaleta contra la señora Keiko o el señor Chávarry. Eso es absurdo. Lo que está detrás de todo eso, me señala mi amigo, es el cambio en la tecnología de la comunicación, la  que ha permitido multiplicar la producción de “noticias”, a baratísimo costo y sin control alguno. Es entonces “la tecnología estúpido” lo que hay que decirle a tantos intonsos.Son  las millones de “noticias” en el mismo sentido que la comida chatarra es  comida. Es un autoengaño, una respuesta al hambre, pero “Fake News”. Es decir “engañosas”.

Pero nos ha agarrado con pantalones y faldas abajo. Y las fábricas de noticias bamba cada día aumentan su producción y cada vez tienen mayor  rating. El escandalete es el pan nuestro de cada día y de cualquier tipo, asesinos, ladrones y maldecidos pederastas y violadores incluidos.Y todos felices, porque el público cada día pide más. Tienen agarrados a millones generando sensaciones, tal cual las telenovelas, y, como el droga-adicto o el que se pasa el día comiendo basuritas, caemos en el juego de estar prendidos de los medios para no perdernos un segundo de los dramas inventados. Queremos más y más. Y de allí incluso la “nomofobia”.Es pues la tecnología comunicacional, al alcance de todos, la que nos tiene agarrados y listos para que la era de la robotización, como decía Hawkings, avance y nos reemplace, pues tal parece que muchas máquinas operarán mejor que los seres humanos. Hay que leer por ello a los ya desaparecidos Neil Postman y  Giovanni Sartori, para no caer en el juego de generar odios a personas específicas. Ello es francamente estúpido.  

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