27 Nov, 2016

OPINIÓN |Daniel Parodi: Huacas en quechua

Ojalá y mucho más se hiciese por el quechua, como el catalán de Cataluña y el euskera de Euskadi; así terminaremos de construir nuestra na­ción pluricultural.

Por Daniel Parodi

Huacas. Siempre me sorprendió que los vecinos de diversos distritos de Lima no le prestasen atención a las huacas que adornan el par­que de su cuadra; he visto en Pueblo Libre impresionantes restos preincaicos como parte del paisaje cotidiano, pero no repara­mos en el hecho de que estos constituyen sitios arqueológicos que hacen del barrio un lugar mucho más interesante para vivir.

En Europa es distinto, vivir cerca de un castillo, para empezar, eleva el precio de la vivienda y le otorga notoriedad al barrio, pueblo o ciudad que lo posee. Es el caso de Liria, pequeño pueblo cerca a Valen­cia cuya fortaleza medioeval es su insig­nia; o Aurillac, en el sur de Francia, cuyo centro histórico corona una torre de pie­dra que alguna vez fue el puesto de vigi­lancia del valle.

Por todo ello, el programa “Lima, la ciu­dad de las huacas” patrocinado por el Mi­nisterio de Cultura es una excelente inicia­tiva que esperamos sea el principio de toda una política de puesta en valor de nuestros sitios arqueológicos, que incluya su restau­ración y su inclusión en la vida del barrio a través de la realización, en ellos, de activi­dades artísticas y culturales, tanto como la atracción del turismo. La riqueza patrimo­nial la tenemos al frente, hay que aprender a disfrutar de ella y aprovecharla.

Quechua. Resulta curioso que dos go­biernos de líneas opuestas hayan arriba­do a la misma conclusión: el quechua. Pri­mero fue Juan Velasco quien la decretó segunda lengua oficial del Perú. Ahora viene la gestión de PPK, que anuncia el lanzamiento de un noticiero en quecha a través de TV Perú.

¡Qué importante! Pues la inclusión no solo consiste en la creación de programas sociales, que vaya que los necesitamos. Pero la inclusión desde el discurso es un tema que hemos postergado tanto que hasta el día de hoy existe la justa percepción pro­vinciana de que Lima vive, como siempre, de espaldas al Perú.

Por eso, se equivocan quienes pien­san que la inclusión es solo un tema ma­terial. Más bien, es una cuestión básica de alteridad, de reconocimiento del otro al punto de convertirlo en parte de no­sotros; de decirle: “tú existes, eres par­te de esta sociedad porque te reconoz­co en tu esencia”. Ojalá y mucho más se hiciese por el quechua, como el catalán de Cataluña y el euskera de Euskadi; así terminaremos de construir nuestra na­ción pluricultural.

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