OPINIÓN | César Campos: Fujimoristas anti-Mulder

Carezco de una idea clara sobre sus razones. El someterla a un prolongado debate en la Comisión de Transportes y Comunicaciones resulta apenas un indicio.
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Hace más de tres semanas crece mi sospecha que la bancada de Fuerza Popular –pese a los aspavientos favorables a su insistencia tal como fue aprobada en el Congreso– no quiere la llamada Ley Mulder mediante la cual se limita la publicidad del Estado en los medios de comunicación privados.

Carezco de una idea clara sobre sus razones. El someterla a un prolongado debate en la Comisión de Transportes y Comunicaciones resulta apenas un indicio. Confrontar a su autor –el parlamentario aprista Mauricio Mulder– con representantes y abogados de los intereses financieros de los medios en vez de sus pares, puede ser otro.

Que la lideresa de FP, Keiko Fujimori, también otorgue la apariencia de apoyarla, diciendo que con ella se evitaría el “autobombo” de los gobiernos, no esconde sin embargo su extraña atingencia respecto a que “se debata con amplitud” en el Legislativo. Ya sabemos que esa amplitud es la que ha congelado en el rincón del olvido congresal el proyecto de ley N° 1120, suscrito por sus correligionarias Úrsula Letona y Alejandra Aramayo para impedir que personas condenadas con sentencia firme por acto de corrupción en agravio del Estado, ocupen cargos administrativos o periodísticos en los medios de comunicación (para ponerse en guardia contra José Graña Miró Quesada, accionista principal del diario El Comercio). Propuesta que tuvo una viada tremenda en su oportunidad.

Y ahora que el titular del Congreso, Luis Galarreta, afirma y reitera desde su olímpico cargo que está a favor de la ley “antimermelada” y hasta alude a periodistas que considera proclives a esas prácticas, el círculo parece cerrarse en la comprobación que, efectivamente, el fujimorismo no quiere la trajinada ley Mulder.

El tema es simple de dilucidar. Galarreta da motivos suficientes para crear el marco justificativo que promueven los críticos de dicha ley en torno a la utilización de la misma como una represalia contra la prensa crítica. Que la esgrima mientras se le pregunta por los televisores y frigobares adquiridos por el Congreso, releva de mayores pruebas.

Por eso es que tanto el Consejo de la Prensa Peruana como la Asociación de Radio y Televisión, con rápidos reflejos, se han pronunciado contra esas declaraciones. Y ahora ha intervenido también el relator para la Libertad de Expresión de la OEA solidarizándose con los “hostigados”. El punto escaló bastante: no extrañe que el Perú aparezca en los próximos informes sobre riesgos a la libertad de prensa junto a Venezuela (Ecuador y Argentina están de vuelta).

No, los fujimoristas no quieren la ley Mulder.

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