OPINIÓN | César Campos: Fuera Foronda ¡ya!

El desfile de terroristas saliendo de las cárceles junto al activismo latente de los operadores aún enrolados en las filas de Sendero Luminoso y el MRTA, daña...

Algo que irrita a la ciudadanía y en especial a quienes han sido víctimas directas e indirectas de la violencia subversiva, es la imagen laxa exhibida por el Estado peruano frente a los criminales que la ejercieron.

El desfile de terroristas saliendo de las cárceles –sin grado de arrepentimiento alguno y confesando más bien que siguen abrazando las causas aparentes que los llevaron a generar cerca de 70 mil muertos a lo largo de una década– junto al activismo latente de los operadores aún enrolados en las filas de Sendero Luminoso y el MRTA, daña de una manera tremenda la moral democrática del país.

Pues lo real es que la democracia la damos por sentada, mientras que los terroristas trabajan intensamente para desacreditarla. Mientras los demócratas toman café y dilucidan la inmortalidad de las moscas, el terrorista está de nuevo en las universidades, los sindicatos, los talleres de arte popular en los barrios pobres y también ocupando oficinas en el Congreso de la República, según nos dio a conocer la colega Karina Novoa del programa Panorama este último domingo.

El reportaje de Novoa mediante el cual se revela que la sentenciada por terrorismo Nancy Madrid Bonilla venía desempeñándose como secretaria de la parlamentaria del Frente Amplio, María Elena Foronda, constituye una afrenta inconmensurable al orden democrático del Perú. Agrede la esencia de nuestros valores y se extiende como punto de apoyo a la penetración de la delincuencia terrorista a otras instancias del aparato público.

En Estados Unidos, por ejemplo, sería inimaginable que un exconvicto de Al Qaeda forme parte del despacho de un miembro de la Cámara de Representantes. O que un asesino confeso de ISIS tuviera acceso a Poder Legislativo de Israel, Jordania o Egipto. Solo en el Perú llegamos a sorprendernos que una exadministradora de las llamadas “cárceles del Pueblo” del MRTA (donde se torturó y ejecutó a varios compatriotas) ingrese todos los días al Parlamento Nacional muy oronda gracias a la congresista Foronda.

Por ello, no pasemos por alto esta ofensa a los peruanos. No resiste el menor análisis la falsa dignidad de la empleadora y su grupo que con expresiones matonescas la justifican. Hay que desaforar a Foronda y llamar de inmediato al legislador accesitario para que preste juramento. Ahora, ya, sin más miramientos ni dilaciones.

El Congreso tiene la palabra en menos de 7 días.

*Periodista y analista político

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