13 May, 2017

OPINIÓN |Carlos Trelles: El último capítulo de la novela del indulto

Ha regresado, básicamente, para enfrentar la aparición de sus siglas en la agenda de Marcelo Odebrecht, pero de refilón pide indultar a Fujimori...

Por Carlos Trelles

Aquí los actores y movidas del último episodio de la novela del indulto:

PPK. Se supone que buscó consensos y gobernabilidad proponiendo el arresto domiciliario para Alberto Fujimori, pero su “hay que voltear la página” pareció más un “quiero trabajar sin amenazas de vacancia ni involucramientos en el Lava Jato Perú”. Claramente el camino no le funcionó: se archivó el proyecto de ley que, en su nombre y lógica, fue presentando al Congreso. Ha descartado indultar. Y tiene razón: en un gobierno democrático nada está encima del respeto a los derechos humanos.

El fujimorismo. La mayoría congresal pide indulto y, con oportunismo, plantean un argumento democrático: el arresto domiciliario no procede porque se trataría de una ley con nombre propio. Según ellos, el presidente ha manoseado innecesariamente el caso.

A Keiko Fujimori no le conviene tener a su padre en casa porque perdería poder político y protagonismo mediático. Piedras Gordas, además, es un arresto domicialiario en términos de comodidad. Por eso apuesta por un indulto inviable y, en paralelo, por la vacancia a través de censuras ministeriales. El anunciado “habeas corpus de la libertad” es mero gesto reiterativo y fracasará.

Podría suceder que, en algún momento, PPK quede contra las cuerdas y admita el indulto, pero como hoy no tenemos una mayoría ciudadana pidiendo liberar al ex-presidente, este paso sería necesariamente negociado, y con ello Keiko Fujimori tendría que olvidarse de la vacancia y esperar hasta el 2021 para postular de nuevo. Y más bien quiere lo contrario: cortar camino para no arriesgar la preferencia que hoy – acaso mañana no – le dan las encuestas.

Obviamente la viada viene con teatro: Alberto Fujimori vuelve a entrar a una clínica por padeceres de ninguna manera terminales, y Kenji Fujimori (que a la hora de la verdad partidaria sigue siendo mantequilla) dice que las  expectativas generadas afectan la muy deteriorada salud de su padre.

Alan García. Ha regresado, básicamente, para enfrentar la aparición de sus siglas en la agenda de Marcelo Odebrecht, pero de refilón pide indultar a Fujimori dada su “enfermedad y condiciones psicológicas”. El indulto le conviene, porque quedaría sin piso político todo intento de reabrir casos como el Frontón, vinculados a crímenes de Estado en contextos subversivos. O quizá – los políticos se jubilan en la tumba y él lo sabe – busca que Keiko Fujimori pierda poder en favor su padre.

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