OPINIÓN | Carlos Jaico: Inmunidad parlamentaria: ¿refugio para la democracia o para el delito?

Según el artículo 93 de la Constitución, ningún legislador puede ser arrestado sin previa autorización del Congreso...

POR: CARLOS JAICO*

Según el artículo 93 de la Constitución, ningún legislador puede ser arrestado sin previa autorización del Congreso, desde que son elegidos hasta un mes después de haber cesado en sus funciones. Sobre esta base, hemos visto desfilar casos de congresistas quienes, por gozar de este privilegio, no han cumplido un solo día de la sentencia que se les impuso. La pregunta entonces cae de madura; ¿la inmunidad está favoreciendo la impunidad?

Es la situación de Benicio Ríos, Guillermo Martorell y Zacarías Lapa, condenados por delitos cometidos antes de ser elegidos. Últimamente, Edwin Donayre ha sido condenado por el delito de peculado. La justicia ha hecho su trabajo. Sin embargo, el Congreso aún no les ha levantado la inmunidad, lo cual impide que cumplan sus condenas. Pero eso no es todo. Hemos visto congresistas haciendo uso, de la manera más descarnada, de mentiras, injurias y difamación contra un enemigo político. Estas conductas han arruinado reputaciones y honras de los que tuvieron el infortunio de contradecirlos. Olvidaron que la inmunidad es un escudo, no una espada. Peor aún, la inmunidad ha servido para envalentonarlos, exacerbando el proteccionismo y espíritu de cuerpo, abriendo el paso a las alianzas partidarias hechas para burlar la justicia. En este camino, se ha creado una población congresal intocable y por encima de la ley, haciendo de la inmunidad un símbolo de impunidad. Al ser constantes los abusos, la congresista Patricia Donayre, ha presentado un proyecto de ley para eliminar la inmunidad de los congresistas durante el ejercicio de sus funciones. La iniciativa es loable, si partimos del hecho que ningún congresista debería escudarse en la inmunidad para escapar a la justicia. Cierto. La inmunidad usada como privilegio estaría violando el artículo 2 inciso 2 de la Constitución, al hacer prevalecer diferencias por la condición o circunstancia personal. En un Estado democrático, tal proceder lastima el principio de igualdad de todos los peruanos ante la ley.

Por ende, al haber abandonado su cimiento funcional y sentido histórico, la inmunidad no cumple más la noble misión de proteger a los elegidos. Más aún, nuestra democracia se consolida cada día y ve disminuir las arbitrariedades de los poderes que podrían amenazarlos. Así, el congreso no puede mantenerse al margen de estos nuevos tiempos, y debe innovarse para favorecer el equilibro de poderes, tanto como una confiable labor legislativa e imagen institucional.

*Jurista internacional y experto en casos de corrupción y lavado de activos

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