OPINIÓN| Arturo Valverde: La nueva casta política

En parte, la historia de nuestro país ha sido eso. Así como en los tiempos de la colonia podía comprarse un título nobiliario o un puesto.
OPINIÓN| Arturo Valverde: La nueva casta política

¿Qué es Solidaridad Nacional? ¿Un partido político? ¿Un club de amigos? ¿Un negocio familiar? Me hago estas preguntas luego de conocer que Luis Castañeda Pardo,  hijo del actual burgomaestre, ha sido elegido como candidato a la alcaldía de Lima para las elecciones de este año.

El caso de los Castañeda tiene algunas similitudes con la situación de otros partidos políticos que presentarán candidatos en distintos distritos de la ciudad: Los Olivos, Chorrillos, Breña, San Borja, Puente Piedra, San Juan de Lurigancho, entre otros casos, pueden ser ejemplo de que el sillón municipal puede pasarse de padres a hijos, esposas, hermanos.

Pero veámoslo de otro modo. Si en nuestro país existieron los Gálvez, Piérola, Pardo, Álvarez-Calderón, Belaunde, Townsend, Fujimori… ¿Por qué no podríamos tener Acuña, Castañeda, Miyashiro, Castillo, Espinoza y un largo etcétera que son el reflejo del Perú? ¿Algún día tienen que surgir, no? ¿Están en su derecho, no?

En parte, la historia de nuestro país ha sido eso. Así como en los tiempos de la colonia podía comprarse un título nobiliario o un puesto como, por ejemplo, ser corregidor de Tacna o Arequipa, del mismo modo, los cargos, en algunos partidos, parecen sucederse en el árbol genealógico de la nueva casta política.

Entonces, ejemplos han tenido a montones a lo largo de nuestra variopinta historia. Lo que podría venir en adelante, suponiendo que estamos ante esta nueva casta política, sería que empezaran a casarse entre ellos, al mismo estilo de las familias que usufructuaron con el guano de las islas y con cada guerra que abatía a nuestro país.

Tal vez sean buenos candidatos, tengan las mejores propuestas para sus distritos, pero uno no puede dejar de preguntarse si son realmente partidos políticos o se trata de un negocio familiar, donde el trono pasa sucesivamente entre ellos. ¿Qué sería Solidaridad Nacional sin un Castañeda? ¿El fujimorismo sin un Fujimori? ¿El acciopopulismo sin un Belaunde? ¿El pepecismo sin un Bedoya? ¿El nacionalismo sin cualquiera de todos los Humala?

Parece que estamos ante una nueva aristocracia política, sellada por lazos de sangre. Sin duda alguna, un capítulo interesante para los Basadre del futuro que pretendan entender la fauna política del Perú del Bicentenario.

TAMBIÉN PUEDES LEER: