21 Ago, 2017

OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: Quiero mi sublime

"Corren por las redes “memes” burlones, que pronostican que la autoridad sacará del mercado a otro chocolate, el CUA CUA, por no tener en su etiqueta la figura del pato ..."

Por: Ántero Flores-Aráoz

La verdad que no lo entiendo. Evidentemente no me refiero ni a un crucigrama ni menos a un texto incomprensible, que los hay, me refiero al Gobierno, con­ducido por quien quizás entre los candidatos a la Presidencia de la República, es quien más sintonía tenía con la necesidad del desarrollo del país, garan­tías a la inversión, y compromi­so desregulatorio y enemigo de los excesos de la “tramitología”.

Y no lo entiendo, pues un Go­bierno que debería mantener el perfil de su campaña electoral, ahora se ha tornado en actor de excesos regulatorios, que lo han llevado a metidas de pata como las vinculadas con el caso de Gloria y sus productos lácteos, y lejos de hacer correctivos ahora se la emprende contra el SUBLI­ME, producido originalmente por la antiquísima empresa D´ONOFRIO que fuera adquirida por NESTLÉ.

El SUBLIME siempre fue el producto bandera o insignia de D’Onofrio, y lo sé no por haber estado hace muchos años en su directorio, sino por ser consumidor del producto desde la in­fancia, envuelto en el casi primitivo papel manteca y relleno del delicioso maní.

Posteriormente a lo señalado, en que influía no solo su excelen­te calidad y delicioso sabor, sino porque era de precio accesible a las propinas escolares de antaño. Posteriormente, se agregan otros chocolates del mismo fabricante que también gozaban de las preferencias de los consumidores como eran los “Princesa” y los famosos “Triángulos” con cacao y leche.

Bueno, pues, ahora a autoridades gubernamentales de me­nor nivel, que no comprenden ni toman en cuenta el perfil ideológico del Presidente de la República, propiciador de la economía social de mercado, incurren en excesos regula­torios, propiciando que el SU­BLIME tenga un contenido de cacao mayor, simplemente por­que les vino en gana, lo que por su mayor costo de producción debido al aumento del insumo principal, puede poner fuera del paladar de los consumido­res tan exquisito chocolate.

Ante tal aberración, corren por las redes “memes” burlo­nes, que pronostican que pron­to la autoridad sacará del mer­cado a otro chocolate, el CUA CUA, por no tener en su etiqueta la figura del pato. Y si de figuras o imágenes se trata, los sufridos ciudadanos nos veríamos en la necesidad de proponer que en tales absurdas regulaciones coloquen un ASNO.

Reconocemos que constitucionalmente el Estado tiene el de­recho de defender a los consumidores, cautelar la salud, que los productos alimenticios no la afecten, así como que la produc­ción y comercio de bienes no sean lesivos a la salud. ¿Es el SUBLI­ME de casi un siglo de existencia lesivo a la salud? Por supuesto que no, sus consumidores nos deleitamos de él y no queremos que nos lo cambien. Defender al consumidor no es ir contra sus deseos. Basta que en el etiquetado se encuentren señalados sus componentes con sus cuantificaciones.

Recuerden los funcionarios que también constitucionalmen­te existe libertad de empresa, así como libre derecho de produ­cir bienes y prestar servicios. Trabajen más y regulen menos.

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