OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: Petro descuido

En tiempos del llamado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas que presidió Juan Velasco Alvarado, aquel que sembró discordia y odio entre los peruanos...

POR ÁNTERO FLORES-ARÁOZ*

En tiempos del llamado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas que presidió Juan Velasco Alvarado, aquel que sembró discordia y odio entre los peruanos, que se resume en su expresión: “Campesino el rico no comerá más de tú pobreza”, se estatizaron gran parte de las actividades económicas privadas importantes en nuestra patria.

Se estatizaron los hidrocarburos, la pesca, la electricidad, la gran minería, la actividad exportadora minera, algunos transportes, las telecomunicaciones y un sinfín de otros sectores económicos, con el resultado que ya conocemos, como es la disminución de la inversión privada, el temor a las nacionalizaciones, y la exportación de capitales nacionales para ponerlos a buen recaudo. Y como si ello no fuera poco, se desestimuló al inversor de todo tamaño, poniéndole socios obligatorios y no siempre queridos, como eran los trabajadores a través de las comunidades laborales.

Tuvieron que pasar algunos lustros para que las cosas regresaran a su nivel, y así se procedió a la privatización de la mayor parte de actividades que habían sido estatizadas, hasta que con el correr del tiempo se entendió constitucionalmente que tanto la actividad empresarial privada como la estatal eran deseables y recibían tratamiento similar, pudiendo competir en igualdad de condiciones. Sucedió lo propio con la inversión extranjera en relación con la peruana.

Si tanto la inversión privada como la pública debían competir en igualdad, evidentemente la empresa pública peruana tenía que ser eficiente y proteger adecuadamente su nombre o razón social, su denominación comercial y sus signos distintivos.

Penosamente no todas las empresas estatales actuaron adecuadamente, y una de las que anda fallando es PETROPERÚ, que ni siquiera ha dado mantenimiento conveniente al oleoducto norperuano, y es la empresa cuyos ductos han causado más derrames en la selva, afectando seriamente al medio ambiente y envenenando ríos y otros cursos de agua, además de afectar la flora, fauna y riqueza forestal de nuestra selva.

Sin embargo, el descuido de PETROPERÚ también se denota en no saber proteger su nombre y marca comercial, con la cual se comercializan sus productos. Si la marca PETROPERÚ es con la que se comercializan sus hidrocarburos, lubricantes y muchos otros productos, a través de sus propios establecimientos de expendio, o de establecimientos de terceros concesionarios en que la marca PETROPERÚ es el manto protector, debe cuidar que en tales grifos se preste un servicio de excelencia, debiendo existir control de calidad.

Podemos acreditar que no siempre el servicio que se da en dichos grifos es de nivel óptimo. Para muestra un botón, hoy en día en que pocos llevan efectivo en sus bolsillos, no pueden ‘tanquear’ sus vehículos pues no se aceptan ni tarjetas de crédito ni de débito, y encima el comprobante de pago te lo entregan manuscrito, pues no hay ni sistema mecanizado como tampoco el digital. Si PETROPERÚ fuere empresa privada y hubiera otorgado concesiones o franquicias, o suministre sus productos en establecimientos comerciales de terceros, de suyo exigiría el cumplimiento de pautas que protejan el buen nombre de su marca. Por favor: ¡háganlo ya!

*Ex Presidente del Congreso de la República

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